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Iniciar una sucesión

Iniciar una sucesión

La sucesión es un modo de adquirir el dominio, consiste en el traspaso de bienes, derechos y obligaciones por causa de muerte, es hoy día uno de los dos Juicios Universales que existen, es decir, comprometen a todo el patrimonio del causante (el otro es el proceso concursal o de quiebras).

Este trámite es obligatorio y necesario si se desea vender cualquier bien registrable que perteneciera al difunto, ya sea en su totalidad o en parte, o por ejemplo si se desea retirar sumas de cuentas bancarias de titularidad del fallecido, o cobrar cheques del viajero, entre otros.

Se inicia en el último domicilio en el que vivió la persona, determinando el Juzgado que interviene en el juicio sucesorio, aunque el fallecimiento haya ocurrido en otro lugar. No obstante, el art. 2336 CCC, establece una excepción en su último párrafo, prescribiendo  que: “…si el causante dejó un solo heredero, las acciones personales de los acreedores del causante, pueden dirigirse, a su opción, ante el juez del último domicilio del causante o ante el que corresponde al domicilio del heredero único…”; corolario, de existir un único heredero este podría optar por iniciar el proceso en su domicilio.-

En cuanto al acervo hereditario, el mismo se presume aceptado con “beneficio de inventario”, es decir, no se confundirá directamente con el patrimonio de los herederos hasta no ser expurgadas las deudas que podría tener la sucesión, evitando así que los acreedores de esta puedan actuar contra el patrimonio personal de los sucesores.-

Asimismo,  interesa saber, que el Código Civil anterior que rigió hasta el 30 de septiembre de 2015,  establecía que el patrimonio del difunto debía distribuirse únicamente entre los herederos forzosos (ascendientes, descendientes y cónyuge), permitiendo un quinto (1/5) de  libre disposición en la herencia, que es la parte que puede reservar el testador (futuro causante) disponiendo libremente las cantidades, bienes o derechos, siempre que respete el tanto por cien de legítima que corresponde a cada heredero legitimario. Con la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial, ese porcentaje de libre disposición aumento, quedando establecido en un tercio (1/3) del patrimonio, que el causante puede legar o donar en vida a terceros extraños a la sucesión o realizar mejoras superadoras a la legítima de algún heredero, por ejemplo por buena compañía, comportamiento, etc.

Cabe resaltar, que si bien los herederos forzosos son los descendientes, ascendientes y cónyuge, existen reglas establecidas en cuanto a desplazamientos de unos y otros. Si concurren a la herencia estos tres, los descendientes desplazaran a los ascendientes y de existir un cónyuge supérstite, este ultimo tendrá derecho a heredar en el mismo porcentaje que los descendientes respecto a los bienes propios del causante (ya que de concurrir a la herencia bienes gananciales, le corresponderá a el cónyuge supérstite el 50% de los bienes gananciales, correspondiéndoles a los descendientes el otro 50% en partes iguales).

De no existir descendientes, en su lugar concurrirán por partes iguales los ascendientes, y existiendo un cónyuge supérstite, este heredara el 50% del patrimonio, siendo el otro 50% heredado por los ascendientes. De no existir ascendientes y descendientes, será el supérstite quien heredara el 100%, desplazando así, a cualquier heredero colateral; ¿quiénes son estos últimos  herederos? Quienes tendrán derecho a la herencia de no existir los herederos forzosos, es decir, colaterales –hasta el 4to grado- serán: tíos del causante, y primos de haber fallecido los tíos.-

A falta de herederos, los bienes corresponden al Estado nacional, provincial o a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según el lugar en que están situados.

Por consultas podés comunicarte a las siguientes vías:

(*) Abogado para SG Estudio Jurídico.

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