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Arte solidario, otra manera de ayudar

Arte solidario, otra manera de ayudar

“Como dice Guillermo Roux, ´no importa lo que digo sino como lo digo´. Me gusta que la pintura hable por sí misma, creo que lo que digo está plasmado en la tela, el contenido literario es para los escritores, yo me encargo por ahora del oficio de pintora”.

Con esta definición se presenta Jorgelina Parkinson, artista plástica de Paraná que decidió llevar adelante una campaña, cuyo espíritu es reunir esfuerzos y energías para multiplicarlos entre la mayor cantidad de eslabones posibles para llegar hasta los que menos tienen.

El concepto fundamental es el de una red en donde cada persona es y aporta -desde su lugar-  su energía, su amor, sus condiciones y herramientas para alcanzar metas que tienen que ver con cuestiones universales como el amor por el otro y la belleza en sentido amplio.

“Hemos elegido a Paranin, Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil y Promoción Humana, miembro de la Red CONIN, como destinatario de esta campaña”, explica Jorgelina.

Un porcentaje de la venta de sus cuadros será donado a esta institución que se encuentra trabajando aguerridamente contra la desnutrición infantil en el Barrio Mosconi Viejo, en la zona del Volcadero Municipal (el basural a cielo abierto de Paraná), con 70 familias en estado de vulnerabilidad.

“El concepto de adquirir un original de una artista entrerriana a precios accesibles tiene que ver no sólo con el aporte puntual a los fines de Paranin y a la difusión de su importante tarea, sino que también apunta a revalorizar la cultura en general y nuestro arte en particular”, subraya la artista.

“Conocer al otro refuerza el respeto”, apunta por su parte Clara Berduc, que acompaña a Jorgelina en esta cruzada.

“Comprar un original artístico en lugar de reproducciones es también un acto de identidad y de apoyo a quienes trabajan en la soledad del taller para embellecer nuestras vidas”, reafirma Berduc.

Expuestos

La técnica que hoy presenta Parkinson es el temple al huevo. Históricamente, la pintura al temple es característica de la Edad Media europea, la han utilizado en frescos y en diferentes soportes, artistas como Leonardo, Miguel Ángel y Giotto.

En esta oportunidad trabajó sobre cartón o papel de diario, acompañando a esta técnica el pastel tiza. Los temas que presenta son la síntesis de la figura humana y el paisaje, tanto urbano como rural.

“Son enérgicos, no son cuadros definidos, sino manchas de colores puros y brillantes gracias a los pigmentos y las líneas que aparecen, generando la síntesis de la obra” detalla Jorgelina Parkinson.

¿Cuáles son tus preferencias al momento de crear? ¿Dónde pudiste exponer?

Me dedico al paisaje, la figura humana y al bodegón. Realicé esculturas con el profesor Alberto del Ponte en Buenos Aires, y realicé exposiciones en diferentes lugares como Rosario, Paraná, Buenos Aires, Pilar, Santa Fe y obtuve diferentes premios y menciones.

¿Cómo y en qué te inspirás?

Generalmente parto de la mancha y llega a la figuración y vuelvo a romper la línea cargada de materia, donde a veces llego al límite de la abstracción. Siempre depende del pincel, la espátula o el corazón. De todos estos elementos surge un lenguaje, que transmite una idea. Esa idea debe llegar claramente al espectador a través de lo visual y lo visual es gráfico y esto es la virtud de la pintura, que debe llegar al fondo del alma desde el afuera. Yo creo que es un diálogo con uno mismo hacia adentro, es un silencio, como los silencios de la música, es un misterio.

Desde 2009 estás radicada nuevamente en Paraná, ¿cómo transcurren tus días?

Hoy mi vida está en mi taller, donde armo las composiciones, preparo la pintura, siento el olor al óleo y la trementina. Tengo un grupo de alumnos reducido por la falta de tiempo y espacio, al cual trato de enseñarles y guiarlos por el mismo camino; y tengo una familia que me apoya permanentemente.

Cuando regresé a Paraná conocí a Carlos Morelli, marchand, hombre generoso y dedicado a promover el arte en la ciudad. Es un amigo que hace un año falleció y los artistas nos quedamos huérfanos. Hoy, Clara Berduc intenta seguir el mismo camino de Carlos y es la persona que en Paraná se dedica a mostrar mis obras; actualmente la galería AG de Guillermo Aleu, posee obras mías en Santa Fe.

PARANIN – Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil y Promoción Humana- 

Se constituyó como Asociación Civil sin Fines de Lucro en 2009 a los fines de pertenecer a la Red CONIN Argentina a través de una franquicia solidaria. Nació con la visión y misión de quebrar la desnutrición, llevando adelante, de acuerdo a la metodología de CONIN, claramente expresada en su Manual de Procedimientos y estricto seguimiento bajo un Tablero de Control, un Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil y Promoción Humana. Entendiendo que se trata de una patología que requiere de un abordaje integral, los tres pilares que dan fundamento al trabajo allí realizado son: educación, investigación y asistencia.

Jorgelina Parkinson

Nació en Paraná. Por motivos laborales de su padre recorrió diferentes lugares de la Argentina. Con 6 años vivía en Hernando, un pueblo de Córdoba, donde su madre comenzó a mandarla a clases de dibujo, junto a sus dos hermanos, y fue allí donde inició su vínculo con el arte. Hubo una pausa con el dibujo, y cuando se trasladaron a Paraná ya con 20 años, renació su interés por la pintura y conoció a Chana Naon, con quien aprendió cerámica, dibujo y pintura; luego pasó por el taller de Amanda Mayor y en 1995 se casó y se fue a vivir a Buenos Aires donde tuvo tres hijos y siguió su carrera con artistas como Marcelo Pellisier, Jorge Garnica, Raúl Grau, mientras cursaba Historia del Arte en la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes, pasando además por el taller del maestro Pesce.

En una de sus visitas a Paraná, la invitaron a un seminario de pintura en Santa Fe, en la Universidad Católica, con el maestro Guillermo Roux, con quien su camino por la pintura tuvo un giro; comenzó a tomar clases en su escuela -en la ciudad de Buenos Aires- y conoció a sus discípulos Teresa Durmuller, Marina Curci y Norberto Marcet, con quienes aprendió la geometría, el color y la composición, “que creo son los elementos fundamentales para el desarrollo de un artista”, enfatiza.

 

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