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Tienes un e-mail

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  • El 11 junio, 2013
  • http://www.mujeresdivinasweb.com

No es extraño que las relaciones amorosas comiencen, e incluso se mantengan, virtualmente. El ciberespacio se ha convertido, impensadamente, en un medio privilegiado para la proliferación de amistades y amores entre los beneficiados por las nuevas tecnologías. Sin embargo, la computadora también puede ser usada con fines evitativos, es decir, aquellas personas que son tímidas y acomplejadas pueden abusar y escudarse detrás de la pantalla. El problema surge cuando este tipo de vínculos se transforman en una trinchera que oculta la fobia al encuentro personal, a poner en juego la seducción propia por el temor a un rechazo.

El riesgo es escudarse detrás de la pantalla

Los actuales “caballeros errantes”, acostumbrados a relaciones casuales y poco profundas, las “damas solitarias” agobiadas de responsabilidades, decepcionadas por hombres que rechazan ocupar el lugar galante que ellas desearían, encuentran a través de Internet, no sólo dar rienda suelta y de la manera más verbalmente explícita a sus más recónditas fantasías sexuales, sino también la posibilidad de un amor a la manera de las épocas de los sobres y papeles perfumados.

Fuente: infonews.com

 

El poeta de mi vida

Hace 4 años, Tere festejaba su cumple con amigas y una de ellas, Silvia, le cuenta que tenía amigos y que chateaba con ellos, fue ella quien le indicó una sala de chat para experimentar. “Comencé a ver perfiles de hombres y mujeres que buscaban amistades o pareja, empecé a ver y opté por uno al azar, Héctor de Lanús fue el elegido, luego me enteré que hacía unas horas nada más que se había registrado”, contó Teresa con brillo en sus ojos. Comenzaron a charlar tímidamente y enseguida se pasaron sus correos para mantener un contacto más fluido. Se contaron sus vidas y sin planearlo comenzaron una relación de amistad, que se mantenía vía chats, correos electrónicos y hasta llamadas telefónicas diarias.

Se encontraron personalmente por primera vez en un viaje a Escobar, provincia de Buenos Aires, “estaba en su auto esperándome, yo llegué con una caja de alfajores y nos dimos ese abrazo de oso que siempre le aseguraba que nos íbamos a dar”, recuerda ella. Desde entonces, Héctor emprendió muchos viajes a Paraná, ambos estaban muy enamorados y no importaba que a veces los encuentros duraran unas pocas horas.

Pasaron tres años de esta relación a distancia, Héctor se jubiló, y en mayo de 2012 se mudó a la capital entrerriana para estar junto a su amor.

 

Profeta en su tierra

“Nuestro encuentro con Mariano se dió una noche a fines de 2009, los dos coincidimos en sentarnos frente a la compu y entrar en un conocido chat de Paraná”, comienza relatando Pamela. Estaba separada hacía un tiempo y tenía ganas de conocer gente que no fuera de su misma ciudad, para evitar encuentros personales. “Fui descartando posibles contactos, de acuerdo al lugar de residencia, estado civil y, por último, por edad”, agrega. Sin embargo, este último obstáculo fue derribado por un joven 20 años menor, oriundo de Paraná, pero con residencia en Posadas, Misiones. Su insistencia por conversar pudo más y fueron en vano los intentos de Pamela de convencerlo de buscar una persona de su edad. “A partir de ese momento chateamos todas las noches, era algo necesario antes de dormirnos, casi obligatorio”.

Mariano viajaba a Paraná de vez en cuando para visitar a su hijo, fue la excusa perfecta para un encuentro con Pamela, luego de cinco meses de relación virtual. “En un primer momento me pareció algo pedante, su celular sonaba constantemente y eran mensajes de mujeres”, cuenta Pamela y agrega: “Sin embargo, a medida que nos fuimos conociendo todo se volvió mucho más interesante, no pasaba ni un sólo día que no tuviéramos charlas por mensajes y a la noche una llamada”.

Hace más de dos años lo trasladaron a Paraná por su trabajo, y un 30 de diciembre, cena mediante, Mariano le propone iniciar una relación seria, la propuesta fue aceptada de inmediato. “Hemos viajado mucho, entre vacaciones y salidas de fin de semana, somos muy compañeros en todo, me respeta muchísimo, nos gustan las mismas cosas y sé que puedo contar con él ante cualquier situación”, culmina Pamela.

 

De Mendoza con amor

Benjamín y Doris se conocieron en septiembre de 2006 a través del chat, “me conecté sólo por esparcimiento y le pregunté si quería hablar. Al principio costó que me siguiera la conversación, a ella le sorprendía verme todo el día conectado, pero debido a mi trabajo, haciendo servicio técnico de computadoras, era inevitable que no fuese así”, cuenta con entusiasmo Benjamín.

Él es oriundo de Mendoza, cuando Doris tuvo que viajar a la Universidad de Córdoba para realizar unos cursos, decidió acompañarla y así poder conocerse. Estuvieron tres días, tiempo suficiente para saber que eran el uno para el otro por la química que se generó entre ellos. La relación continuó vía Internet, “obviamente no era lo mismo luego de haber estado cara a cara”, se sincera Benjamín.

Desde ese momento comenzaron los viajes, de Entre Ríos a Mendoza y viceversa, hasta que finalmente, en marzo de 2007, él tomó la decisión y se fue a vivir a Paraná, “me acuerdo que busqué trabajo por Internet y el 2 de marzo estaba en Paraná, con mi ropa y la computadora, totalmente desorientado porque como todo mendocino si no tenemos la montaña estamos perdidos”, confiesa entre risas Benjamín. Formaron una hermosa familia con dos hijos maravillosos, y sobre todo, con mucho amor.

 

Película

Joe Fox (Tom Hanks), el magnate de una cadena de librerías más grande de Manhattan y Kathleen Kelly (Meg Ryan), la agradable propietaria de una pequeña librería infantil que es un verdadero tesoro cultural, son compañeros en Internet. A medida que la amistad se convierte en afecto, y aunque sólo se conocen bajo sus pseudónimos, ambos se enamoran a través de la red, ignorando que son competitivos rivales en la vida real. Poco podía imaginar Kathleen que la persona con la que intercambia agradables mensajes poc computadora, ha decidido abrir inmensa sucursal justo enfrente de su pequeña librería que le obligará a cerrar su negocio.

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