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Teresa Calandra: emprendedora y referente de la moda

Teresa Calandra: emprendedora y referente de la moda

La exmodelo y empresaria habló con Mujeres Divinas sobre el cambio que eligió para su vida tras haber cumplido sus 60 años. Analizó su figura como referente de la moda argentina y no faltaron los consejos de moda para todos los lectores.

Nacida en La Plata en 1953, Teresa Calandra estudió en el colegio Nuestra Señora de la Misericordia. Si bien es conocida por su extensa trayectoria como modelo, su primer trabajo fue como azafata. Allí conoció al padre de sus hijos, Alejandro Balut, con quien tuvo dos hijos: Diego y Hassen.

Exmodelo, conductora, actriz y empresaria de la moda, vendió su marca de ropa y se quedó con la de anteojos que lleva su nombre y se comercializa en distintos puntos de latinoamérica. Hoy se dedica a estudiar francés y, tras años de intenso trabajo, elige disfrutar de su tiempo libre junto a su familia y amistades.

¿A qué te dedicás actualmente?

El año pasado me fui dos meses a París y este año retomé. Sigo tomando clases particulares en Buenos Aires con una profesora. Es algo que decidí de grande; a cierta edad no querés que te queden asignaturas pendientes y estudiar francés era algo que tenía muchísimos deseos de hacer. Vivir en el lugar también me ayudó mucho. Cuando vendí mi marca de ropa me quedé solo con la de anteojos, que lleva mi nombre. Tuve mi marca de ropa durante once años, pero hoy ya me desvinculé, vendí mi participación desde hace dos años. Con los anteojos estamos en todo el país, en el sur de Chile y Brasil, todo el Uruguay y algunos freeshop. A eso le dedico muchísimo tiempo porque además de ser la imagen soy socia de quien me contrató por primera vez para hacer la publicidad. Estoy muy involucrada con la marca. Hacemos mucha receta, es lo que más vendemos. Los hacemos en Italia, en una fábrica que está al norte, donde se hacen las mejores marcas del mundo. Buscamos la excelencia y hoy por hoy es una marca líder en el mercado.

Seguís haciendo televisión.

Sí, desde hace 25 años tengo mi programa de cable en Magazine. Ganamos un Martín Fierro en 2003 y estuvimos nominados 19 veces. Sale los domingos de 23 a 23.30 y paralelamente fui haciendo programas en vivo.

Comenzaste siendo azafata.

A los 18 años fui azafata de Austral Líneas Aéreas, cuando era la época de oro. El casting era tan exigente como para ser miss universo más o menos. Fue más difícil entrar que lo que fue después mi carrera como mannequin. Fantaseaba con la idea de viajar, conocer el mundo. Después de dos años me pasé a vuelos internacionales en Aerolíneas Argentinas y en ese mismo momento me casé con el padre de mis hijos. Desde ese momento empecé a trabajar como mannequin.

¿De qué cosas disfrutás?

Hoy estoy dedicada a aprovechar mi tiempo en las cosas que realmente me gustan. Durante muchos años trabajé intensamente y cuando cumplís 60 años te das cuenta de que el tiempo es lo único que no podés comprar, entonces querés poner tu energía en las cosas que te quedaron pendientes y tenés ganas de disfrutar. A veces son las cosas más simples de la vida, pero para las que nunca tenés tiempo por tu trabajo. Hoy elijo nuevamente lo que quiero hacer y pongo mis energías en la gente que quiero, mi familia y mis nietos, y en hacer trabajos que me gratifiquen. Hice lo que quise y logré que me fuera bien. Mi carrera en el modelaje empezó con Pino Paparella, que fue el primero que me descubrió y cortó el pelo. Un año después me contrató Giordano y en su momento fui una de las del grupo de las quince mannequin más importantes del país. Estuve en el grupo con Teté Coustarot, Mora Furtado.

Con ellas todavía mantenés una amistad.

Son mis compañeras de siempre y logré hacerme muy amiga de mis compañeras. Nos conocemos desde hace más de treinta años, nuestros hijos y nietos son amigos.

¿Considerás que sos una referente para las mujeres?

Siempre estuve muy ligada a la mujer, no solo con la ropa sino también a través de la búsqueda del estilo y por eso me llaman muchas veces para dar charlas de imagen. En mi época informarse y conocer acerca de esas cosas era más bien de autodidacta; en la actualidad hay carreras específicas. Yo sé que he sido y soy referente de muchas mujeres y eso me gratifica, pero también hace que sea un peso importante. Salgo a la calle y trato de estar siempre arreglada, porque sé que la gente me mira. Aunque esté con un jean o de sport casual trato de estar presentable y maquillada.

¿Te sentís cómoda con eso?

Y…no deja de ser una presión, porque a veces querés estar cómoda, ponés un pie afuera y decís no, no puedo. Hay que mantener la postura. Igualmente, los anteojos salvan muchísimo, por eso es un objeto que rescato mucho en los looks. Un buen par y un poco de brillo en la boca siempre te terminan de vestir.

¿Hay una diferencia entre estilo y elegancia?

Yo considero que no siempre tuve estilo, sino que lo encontré a través de los años. Miraba revistas, fotos de personajes y referentes que me gustaban y tenían que ver conmigo. Buscaba parecidos y de esa manera fui encontrándome más cómoda con figuras que admiraba. El estilo se construye, pero la elegancia es algo más difícil. Hay gente que tiene clase con un toallón y un broche en la cabeza. El estilo se puede buscar y tiene mucho que ver con tu profesión; no es lo mismo una arquitecta que una profe de gimnasia o una ejecutiva. Cada una tiene un estilo porque eso tiene que ver con su trabajo cotidiano. Yo lo encontré, lo mantuve y es con el que me siento cómoda. Me enseñaron mucho mi profesión y mi carrera.

¿Qué consejos nos podés dar para construir el estilo propio?

Hay muchísimos tips que ayudan. Tenés que escuchar, buscar asesoramiento, explorar qué colores te quedan bien de acuerdo a tu físico y qué tipo de ropa te sienta. Si sos bajita, el pantalón ancho no te va a quedar bien; si tenés lindos tobillos tenés que mostrarlos con chupines, pero si no un pantalón recto va a ser mejor. Si tenés mucho busto es mejor escote en v que algo cerrado; si tenés dientes y sonrisa linda podés usar el rouge colorado, si no son tan blancos nunca te pongas algo tan oscuro. Cuando querés disimular algo no tenés que marcarlo con algo que llame la atención sino tratar de desviar la imagen hacia otro lado.

¿Cuáles son las prendas básicas que no pueden faltar en el placard?

El blazer: siempre hay que tener uno negro. Un jean celeste claro, ahora se usan los rotos que son muy lindos, y una camiseta básica negra o blanca. Nunca debe faltar un little black dress: los vestidos negros siempre te salvan.

¿Recordás algún momento que haya sido muy importante en tu carrera?

Tuve la oportunidad de hacer presentaciones muy importantes, entre las que sin dudas destaco la de Viña del Mar. Fue un gran desafío y es un escenario muy difícil para todas las argentinas que se presentan. Me fue bárbaro, los chilenos me recibieron con los brazos abiertos. Realmente estoy muy agradecida con mi carrera.

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