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Siluetas inconfundibles de la ciudad de Paraná

Siluetas inconfundibles de la ciudad de Paraná

Gustavo Barbera y Marita Gallardo (*)

Su tronco, de hasta 12 metros de altura, es engrosado y su silueta semeja un “botellón”. Las hojas son compuestas, con el borde dentado, de color verde medio brillante que al llegar el otoño cambian a colores amarillentos. La floración -muy visitada por los colibríes- es de verano hasta principios de otoño, con flores grandes, de color blanco cremoso a amarillentas con algunas pinceladas más oscuras. El fruto es grande (similar a una palta) y al abrirse en primavera libera sus semillas negras, cubiertas con una especie de algodón que las protege y las ayuda a dispersarse.

El palo borracho rosado es un poco más exuberante en su crecimiento. Es más utilizado en parques, plazas y jardines grandes, por la belleza del color rosado intenso de sus flores.

Cultivo, cuidados y usos

Se desarrolla en suelos ricos en materia orgánica, bien drenados; no soporta suelos anegados y tolera sequías no tan prolongadas. El riego será abundante en el momento de la plantación y luego moderado hasta que la planta esté establecida. Necesita sol directo para crecer, desarrollarse y florecer de manera abundante. El árbol joven es sensible a heladas prolongadas, por lo que será necesario protegerlo. Estas especies son muy utilizadas para bonsái, su tronco y corteza son muy atractivos en esta técnica de cultivo. El “algodón” que acompaña las semillas, denominado paina, es utilizado de manera artesanal para rellenar almohadones. Su semilla tiene aceite de valor comercial y la madera se emplea para casas y canoas.

En diseño de espacios verdes, son árboles ideales para lugares grandes, formando macizos o como ejemplares solitarios. No es recomendable para arbolado urbano, ni para plantar cerca de construcciones, por el gran desarrollo de sus raíces. Al ser un árbol de gran porte entorpece la transitabilidad en las veredas; un ejemplo para los paranaenses es el palo borracho blanco de calle Nogoyá y avenida Ramírez. La tarea colectiva de defensores de los árboles permitió prolongar la vida de este ejemplar tan añoso y característico de la ciudad.

Existen otros en Paraná: el del patio del Museo de Bellas Artes, y otro en avenida Zanni, de tamaño exuberante e imagen majestuosa, cuya copa cruza y cubre gran parte de la calzada

Los invitamos a descubrirlos y a seguirlos protegiendo.

(*) Para Vivero Don Felipe.

 

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