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Sensación Primaveral

Sensación Primaveral

Siempre me parece que la llama del apocalipsis se comienza a encender en los noticieros, se acerca la fecha y los informes sólo hablan de lo mal que lo van a pasar las personas con alergia y sus títulos trágicos profetizan: “Por las lluvias se vienen tiempos difíciles para los alérgicos”, “por la sequía se complica el panorama de los alérgicos”, “las PASO complican a los alérgicos”, resulta que todo es negro para los alérgicos, he llegado a creer que lo único bueno para los alérgicos sería que no haya más noticieros.
Lo peor de toda esta cuestión es que, aunque salga corriendo a esconderme, no me puedo escapar, no sé cómo hacen, pero vaya donde vaya, los ácaros salen a buscarme y siempre pero siempre siempre me terminan por encontrar y la idea de mudarme a una burbuja aún no me termina de cerrar.
Los karmas se viven y el mío me vino colgado al cuello desde la cuna, no sé si por mal alumno o por alérgico pero ni en mis tiempos mozos salía a festejar, aún contando con el apoyo de mi madre que, cual abogado defensor de programa mediático, acudía en mi defensa y ni así lograba que la maestra me hiciera aprobar, siempre decía que yo no era distraído sino que estudiaba las moscas, que yo no me rateaba sino que era requerido en otro lugar, que yo no destruía la escuela, simplemente le daba un toque personal, que yo no copiaba, homenajeaba lo que el otro escribía y que yo no dormía, ingenuamente relajaba la vista o reflexionaba, argumentos que la insensible docente jamás creyó y a la que una manzana no le servía de soborno, porque en mi caso hubiese necesitado una hectárea en Río Negro como mínimo.
Es así, mientras que este mes para algunos es sinónimo de primavera, estudiantes, día del maestro, amor y mariposas en la panza, para mí es un sillón en casa, pañuelos por doquier, picazón, vidrios bajos y una creciente relación con mi compañera de andanzas la Loratadina o cualquier otro antihistamínico que simule un efecto primario pero con veinte secundarios, el que te quita los mocos te da sueño, el que te saca la picazón de los ojos te aumenta cuatro kilos, efectos desproporcionados si los hay, algo así como quitarse el dolor de cabeza cortándose la mano, te vas a olvidar de la cabeza pero va a seguir estando ahí.
Es así mi gente, si esperaban una columna más rosa, soleada y llena de clichés, lo siento pero no es esta, ya que la estaba escribiendo pero por los estornudos corrí la tinta y la perdí. No quiero quedar como un quejoso crónico, y reconozco que si a algo no puedo ser inmune es a la buena onda que se comienza a respirar, así que no me quedará otra opción que salir a la calle a sacudir la pereza del invierno, porque la primavera llegó y aunque brinde con una copa de Betametasona, esta vez voy a salir a festejar.

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