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Recuperar lo perdido, sanar cicatrices

Recuperar lo perdido, sanar cicatrices

¡Ay mujeres!, cuánto hemos dejado, cuánto hemos perdido por miedo.
El miedo es constitutivo del ser, el miedo se inicia en la primera experiencia de desapego que sufrimos de niños. Ese desapego es cada vez más temprano, lamentablemente, se inicia en una concepción poco consiente de nuestros cuerpos de mujer gestando vida. La hormona del amor, como la define el Doctor Michael Odent, se está extinguiendo, y ella inicia la vida en la concepción y en el parto consciente.
Qué pasa que no podemos parir, qué pasa que las mujeres no podemos generar la hormona del amor, qué pasa que la mayoría termina en cesárea. ¿Acaso no está en nosotras esa hormona o esta callada, mutilada, desapegada y dormida por la primera experiencia de miedo que hemos vivido? Así sucederá con nuestras crías si las parimos por cesárea, multiplicaremos el desapego y la ausencia de la hormona del amor, y así sucesivamente.
Te preguntaste: ¿Por qué nuestras madres y abuelas pudieron parir fisiológicamente a sus hijos, y no eran uno o dos como hoy sino más de cuatro hijos?, el miedo estaba también, dijimos que es constitutivo del ser. Nuestros cuerpos de mujer están olvidados, primero por nosotras, luego por los hombres y, en este caso, por el médico obstetra y partera que parecen haber perdido su verdadero rol, que no nos acompañan, bueno mejor dicho que nos comanda el embarazo y el  parto. A su vez ellos también se olvidaron de sus cuerpos y por eso no registran el nuestro, es un efecto dominó.

¿Qué estamos haciendo para revertir este efecto mutilador?
Recuperar lo perdido, sanar cicatrices, elaborar nuestros miedos, empoderarnos de nuestros cuerpos de mujer, de nuestra energía materna, de nuestra hormona del amor, unirnos hombres y mujeres, porque muchas de nosotras estamos trabajando en común unión, en tribu, en círculos, en abordaje integral, recuperando nuestros úteros, órgano creador por excelencia.
Otras de las cosas que estamos haciendo las mujeres gestando vida, es informarnos. Somos cada vez más las mujeres que nos defendemos entre nosotras, brindándonos, acompañándonos desde todos los aspectos. Por eso cuando leo en artículos que son cada vez más los números de mujeres que tienen a sus hijos por cesárea me gustaría preguntarles a cada una: ¿Cuánto te informaste? ¿Alguien te ofreció alguna explicación científica? ¿Por qué es mejor para la naturaleza humana parir por parto natural y no por cesárea? ¿Alguien te explicó que es una cirugía de altísimo riesgo y que estás sometiendo tu cuerpo y el momento más importante y trascendental en la vida de un hijo a un acto quirúrgico? ¿Sabías que ésta intervención sólo debe hacerse cuando estamos ante una anormalidad o patología? Entonces somos todas anormales, entonces estamos todas en riesgo, ¿Alguien te explicó que la recuperación es tremenda y mucho más dolorosa que un parto natural, que te cortan capas de la piel y tejido que te lleva años volver a recuperar la sensibilidad? ¿Alguien te explicó que al bebé lo arrancan a los tirones de tu útero, que es eso que sentís cuando te tironean? ¿Alguien te explicó que al bebé le cuesta respirar por sí solo y por ello lo aspiran y someten a invasiones de todo tipo por ser una cesárea, cosa que en un parto natural lo hace por sí solo? ¿Alguien te dijo que la hormona del amor, que derramamos en la mágica oxitócica por el torrente sanguíneo, se interrumpe y cuesta mucho o en la mayoría de los casos se pierde en el vínculo de apego inmediato y es por ello que nos cuesta amamantar y amar a nuestras crías? ¿Alguien te explicó que en una cesárea el padre queda afuera de la llegada del ser más importante de su vida y que a él también le cuesta apegarse a la cría porque no la vio nacer? ¿Alguien te dijo que podemos esperar hasta las 42 semanas de gestación para parir nuestros hijos y que no es necesario inducirlos con oxitócica sintética que es la causante del bloqueo y por eso terminamos en cesárea? ¿Alguien te explicó por qué es mejor, tanto para la madre como para el bebé, que puedan tener la posibilidad de un parto natural después de una cesárea ya que no se corre ningún riesgo como nos hacen creer? ¿Sabías que tenés que buscar los profesionales que no tengan miedo para acompañarte y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos informa y nos pide que se intente en todos los casos por el bien de la humanidad?
Te queda un paso para dar si querés que salvemos entre todos al amor, informate, yo ya lo hice por eso te lo puedo contar, luego tu se lo contarás a otras y así el efecto dominó será multiplicador. Cada vez somos más, y más y más y más.

(*) Doula. Educadora para el parto, nacimiento, puerperio y crianza. Coordinadora de la Red Latinoamericana por la Humanización del Parto y Nacimiento.

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