Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Noticias que están de moda

Scroll to top

Top

Sin comentarios

Nosotras parimos

Nosotras parimos

¿Sabías que…? Nos obligan a parir acostadas, una posición antinatural que en la gran mayoría de los casos comprime vasos sanguíneos que alteran la oxigenación del útero y del bebé, razón por la cual se efectúan cesáreas innecesarias.

Es común el uso indiscriminado de la anestesia peridural, esto produce, por lo general, hipotensión en la madre. En el bebé baja los latidos, esto se interpreta normalmente como “sufrimiento fetal”, lo que desencadena en el uso de fórceps y cesárea.

¿Sabías que…? Es rutina hacer un corte en el periné episiotomía cuando en la mayoría de los casos es innecesario, además de ser dolorosa su cicatrización. En Argentina se realizan en el 99 por ciento de los casos de mujeres que parimos por primera vez.

Sistemáticamente cortan el cordón umbilical inmediatamente después del nacimiento mientras debería hacerse una vez que este deje de latir porque ésta conducta evita anemias en los primeros seis meses de vida del niño y evita problemas respiratorios transitorios dados por la adaptación del recién nacido.

El índice de cesárea en nuestro país es altísimo, 70 por ciento en clínicas privadas y 30 por ciento en hospitales públicos. El índice de cesáreas aceptadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es del 15 por ciento como máximo para cualquier lugar del planeta.

¿Sabías que…? No es peligroso parir después de una cesárea, no hay evidencia científica que lo sostenga. En cambio sí somos muchas las mujeres que hemos tenido un parto vaginal luego de una cesárea, hoy la OMS sugiere al parto natural después de una cesárea para resguardar a la madre y al bebé. Hay que darle la oportunidad física y mental a la mamá, corriendo menos riesgos que una nueva cesárea.

No es cierto que nuestras casas son menos limpias que los hospitales, al contrario las instituciones médicas están llenas de gérmenes y la infección intrahospitalaria es uno de los temas más complicados de los congresos médicos.

Parir en casa con las personas que elijamos que nos acompañen, adoptando las posturas que deseamos, con parteras que sepan esperar nuestros tiempos, nos hace sentir contenidas tanto afectiva como profesionalmente, facilitándose el parto fisiológico.

Parir en el entorno que elijamos también nos garantiza no ser constantemente revisadas e invadidas por distintos profesionales que ni siquiera conocemos, sino ser cuidadas y atendidas por parteras que saben interpretar los acontecimientos, sin intervenciones innecesarias.

En un parto domiciliario las parteras acercan al niño inmediatamente a nuestro pecho y este contacto inicial es imprescindible para ambos y asegura una mejor salud física y emocional. Parir en casa con parteras que nos asistan además de una experiencia gozosa, es seguro.

Tenemos derecho…

– Estar acompañadas durante los controles en el embarazo y el trabajo de parto por una persona de nuestros afectos.

– Elegir libremente cómo hacer el trabajo de parto: caminando, bailando, en el agua, comiendo, bebiendo, paseando, riendo, escuchando música. Nadie puede obligarte a permanecer acostada.

– Elegir libremente la posición para parir: sentada, semi sentada, parada, en cuclillas.

– Expresar nuestras emociones, ya sea gritando, riendo, llorando, gimiendo, cantando. Estar junto a nuestro/a bebé desde el nacimiento, nadie tiene derecho a separarnos incluso para examinarlo/a.

– Nuestros bebés tienen derechos a ser tratados con amor y dignidad, a no ser sometidos a prácticas invasivas y rutinarias como el corte inmediato de cordón, la aspiración de secreciones, la sonda naso gástrica, la sonda anal, la vitamina K inyectable, el nitrato de plata en los ojos, medida, peso, baño, entre otras.

– También a ser amamantados desde el instante del nacimiento y a no recibir suministro de soluciones glucosas ni leche de fórmula así como tampoco tetinas ni chupetes.

Para que el sistema no se adueñe de nuestros cuerpos, luchemos juntos por el parto respetado, digamos no a la violencia, sí al amor por el ser humano.

 

(*) Doula. Educadora para el parto, nacimiento, puerperio y crianza. Coordinadora de la Red Latinoamericana por la Humanización del Parto y Nacimiento.

También te puede interesar

 

Enviar un comentario

 

UA-41853528-1