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María Abadi: “He tenido grandes maestros que me dejaron grandes enseñanzas”

María Abadi: “He tenido grandes maestros que me dejaron grandes enseñanzas”

La actriz María Abadi tiene 32 años, nació en Buenos Aires y es la menor de las tres hijas que tuvo el matrimonio conformado por el psicoanalista José Eduardo Abadi y la terapeuta Corinne Sacca. Este mes es nuestra mujer divina y así te la presentamos.

Desde pequeña supo que su gran vocación pasaba por la actuación, tanto que cuando estaba en la primaria sus padres la mandaron a estudiar teatro. Es una actriz multifacética, transita por el cine, el teatro y la televisión con total naturalidad. Sus inicios en la actuación se dieron allá por el 2004 en televisión y 2005 en el cine interpretando un papel que le valió la nominación al premio Cóndor de Plata. Desde entonces no ha parado de trabajar. Acaba de finalizar las grabaciones de La Caída, programa que se emitirá por la TV Pública desde mediados de julio. Disfruta de pasar tiempo con su familia y amigos, de las cosas simples y naturales de la vida. En los últimos años se volcó hacia la astrología, ciencia que se convirtió en algo más que un hobby. María dialogó con Mujeres Divinas y nos contó sobre sus experiencias laborales, su presente y futuro profesional y sus proyectos personales.

¿Cuándo decidiste que querías ser actriz? ¿Hubo un click en tu vida que te llevó a estudiar teatro?

Siempre me gustó actuar, siempre me resultó muy intrigante ese mundo ficcional y siempre tenía la sensación de que estaba muy alcance de la mano. Como que cada vez que tenía que hacer un acto en el colegio o algo, la sensación que tenía era que  era un lenguaje conocido. Como si hubiera algo que te sale muy natural y muy disponible, no sé, tenía la sensación de que era mi lenguaje. Y disfrutaba muchísimo de actuar en las obras del colegio, esperaba que llegue ese momento. Entonces ya en la primaria mis papás me mandaron a estudiar teatro y ahí hice un año o dos en la primaria y después tuve que dejar porque hice el curso de ingreso al Buenos Aires. Y bueno al empezar en el Buenos Aires que es un colegio muy exigente se me complicaba. Hasta que finalmente tome la decisión de volver a empezar a estudiar teatro cuando iba a tercer año. Empecé  con Helena Nesis en la escuela de adolescentes de Raúl Serrano y ahí sí fue un click donde me di cuenta que eso iba en serio.

Brillaste en tiras televisivas como Montecristo, Señores Papis, Ciega a citas entre otras, pero te inclinaste a explorar otros ámbitos. ¿Qué es lo que hace tan especial al teatro que parecieras preferirlo?

Yo no podría decir que es que lo prefiero porque a mí me encanta trabajar en televisión y en cine, disfruto muchísimo eso, de hecho ahora estoy grabando La Caída que es un programa que me gusta mucho y la verdad es que lo disfruto un montón. Pero me pasa algo  con el teatro, sobre todo el teatro independiente, que siento que es un lenguaje que te permite explorar. Digo, el trabajo de ensayar una obra de teatro independiente en mí caso con gente que respeto y admiro y con la que vengo trabajando durante muchos años me genera una sensación de que son caminos que te permiten correrte de lugares seguros y ponerte a prueba, y entender la actuación con un nivel de profundidad y de búsqueda que en un formato que si o sí tiene que salir “bien” o ser vendible no te permitís. Como que no tenés tantas posibilidades para explorar, para equivocarte. No es que uno no aprenda, no explore en otros ámbitos, pero hay algo de lo artesanal del teatro independiente que yo siento que era algo que necesitaba hacer como actriz, como formación te diría, no únicamente como el lugar laboral sino algo como que yo sentía que necesitaba atravesar para poder ser mejor actriz. Y además siento que es combinable con mi trabajo más profesional  en audiovisual como actriz y que siento que se alimentan muy bien y qué necesito del diálogo de los dos mundos para está bien para estar “feliz”.

Recién mencionaste tu participación en La Caída, ¿se trata de un nuevo proyecto?

Bueno la caída es un programa que termine de grabar en estos días. Es una miniserie de nueve capítulos que escribió Mario Segade junto a Virginia Martínez y que dirigió él, es un proyecto muy propio suyo, él eligió el equipo,  el elenco. Está buenísimo, va a salir por la TV Pública después del mundial.  El elenco es divino, es sobre una familia donde los padres son Juan Leirado y Claudia Lapacó y los hijos somos: Julieta Díaz es la hija mayor, después vengo yo, después Agustin Alonso que es un actor con síndrome de Down, que trabaja en la fundación discar y que llegó por ellos al programa. Es un actor hermoso y es una experiencia increíble trabajar con él y Pedro Tolchinsky que es nuestro hermano menor, que es un chico que tiene 22 años y es la primera cosa que hace en tele. Después esta Jorge Suarez, Vivian El Jaber, Gabriel Corrado, es un elenco hermoso y es una familia donde los padres se enteran en el primer capítulo que son hermanos. Un matrimonio muy adulto. Así que bueno, a partir de ahí todos los quilombos  que te puedas imaginar, pero todo en un tono muy poco naturalista y en una búsqueda realmente muy profunda que dirigió Mario y para mí fue un placer estar. Yo soy Miranda que es la hija dos, la hija mujer del medio que tiene un vínculo de mucha competencia con Julieta Díaz que es su hermana mayor, la perfecta, que hace todo bien y ella es un desastre que se vive separando y saliendo y vuelve y sale con el novio, tiene un hijo de tres años al que no le da bolillas. Como que tiene todos los problemas del mundo y que encima en comparación con su hermana que aparenta ser perfecta, todo la descoloca más. Así que muy divertido hacer Miranda, con mucho carácter, mecha corta, me divertí mucho haciéndola, dice.

¿Cómo fue tu incorporación a la obra de teatro Hedda y cómo fue interpretar a Thea en esa obra?

Mi incorporación a Hedda fue porque conocía a Nayla Pose hace tiempo, teníamos  varias amigas en común, conocía su trabajo y sabía que era una gran docente. Y bueno yo ensayé la Vida Breve, una de las obras de la compañía que dirige Nahuel Cano y la ensayamos gran parte en el Brío. Ahí me cruzaba mucho con Nayla y con Melina (Petriella) porque ellas se juntaban ahí a escribir la versión de Hedda. Y esto yo me enteré después, dice en entre risas, pero parece ser que siempre que me veían llegar a ensayar decían “María tiene que hacer Thea”. Así que cuando terminaron la versión me escribió Nayla y me dijo mira estamos preparando esto con Melina y me manda la versión de Hedda. Pero debo confesar que apenas Nayla me dijo que tenía ganas de que trabajemos juntas y que había algo para mí, ya sabía que le iba a decir que sí, porque a mí me daban muchas ganas de trabajar con ella. Después cuando leí el guión me pasó que me interesó muchísimo la idea de poder re versionar este clásico que me pareció muy difícil pero que me resultó un gran desafío. Y yendo puntualmente a Thea  me pareció que era un personaje que tenía un arco muy interesante porque entra de una manera y va pasando por muchos estados y termina con otro completamente distinto.  Y me parecía muy interesante podar capturar algo de esa fragilidad y esa vulnerabilidad que tiene ella y a la vez de un empoderamiento y un cambio profundo, sobre ella misma y sobre los demás, a medida que va teniendo convicción sobre quién es ella, que piensa y su lugar como mujer en el mundo

¿Tiene un valor especial hacer una obra en un teatro independiente en comparación con el teatro comercial?

Hacer teatro independiente es algo muy diferente a hacer teatro comercial en el sentido de que no está pensado para hacer algo que necesariamente tenga que producir dinero porque no hay inversión de ese nivel, entonces, hay otro objetivo ¿no? Digo… ya de por sí eso genera que se pueda ensayar en plazos en los que el teatro comercial sería inviable, permite tomarse riesgos que en el teatro comercial son más difíciles de tomar. De todos modos creo que hay cosas en el teatro comercial que son muy interesantes y está lleno de cosas en el teatro independiente que no lo son, digo, no creo que nada por ser independiente te diga que es bueno, ni nada por ser comercial sea malo ni así ¿no? Lo que sí creo es que el teatro independiente te permite un terreno de investigación, de error y de tiempos que el teatro comercial, por razones lógicas, no te lo permite. De todos modos celebró que existan ambos porque creo que también  abarcan muchas veces públicos diferentes.

En varios de tus personajes tuviste que hacer papeles muy jugados, cómo en el caso de Géminis (cine), Mujeres asesinas (TV), e incluso Thea ahora en teatro, ¿cómo te preparas para cada uno de los formatos?

Sí me han tocado hacer papeles bastante jugados por suerte y cada formato tiene los suyo ¿no?, en una serie o en una tira  el personaje se va construyendo a lo largo de los capítulos, digo, uno sabe dónde empieza el personaje, tal vez en una tira tenés los primeros cinco capítulos cuando empezás a grabar pero son 280 y en el camino te pasan millones de cosas.  Entonces yo creo que ahí el personaje está bueno, empezar con una teoría y con un conocimiento sobre lo que uno va querer contar y a la vez estar preparado para adaptarse a lo que vaya sucediendo,  tanto por decisión de autores, de productores, de cómo le va al programa, digo, hay que poder estar permeable para que el personaje se vaya construyendo momento a momento. Después en una película sí ya es distinto, uno sabe dónde empieza y dónde termina y también. En el cine no tenés la posibilidad de ensayar el tiempo que ensayas en teatro y a la vez  lo que vos construyas es una partecita, porque después va a depender de que toma quede, que plano pusieron,  en algún punto la obra final es del director, entonces ahí creo que hay que estar muy atento a ver qué quiere el director, que necesita, que te pide, porque el que va a tener el resultado final y el corte final es él o ella, y me parece que hay que estar como muy entregado a esa mirada. Y respecto al teatro bueno ahí sí creo que más allá de que hay una mirada de la directora o del director y que vos podes ir construyendo junto a ellos ese personaje, después en escenas sos solamente vos, tu cuerpito, tus compañeros obviamente,  pero digo es como cien por ciento lo que vos construís. Porque, obvio que depende del formato, pero a mí me gusta trabajar con algo que le llamó la memoria emotiva del personajes, o sea existe el término memoria emotiva que tiene que ver con construir, con jugar con cosas propias  de uno para generar ciertas emociones, como ir a los recuerdos de este personaje que no son los de mi vida pero que a mí me sirven como para conectar con esas emociones aunque no sean exactamente las emociones de la escena digamos, para generar como otra capa.

Una Tierra Salvaje es un claro ejemplo de sentirte involucrada  ¿cómo fue el proceso de creación y qué te deja esta obra?

Una tierra salvaje bueno… ríe…  ¿tenés 58 minutos? Pregunta entre risas. Bueno voy a intentar ser concreta. Una tierra salvaje fue un proceso muy largo, muy fuerte, de una enorme entrega, ensayamos casi dos años de manera muy intensa, por periodos muchas veces de residencia. Trabajamos muchísimo para esa obra, investigamos muchísimo, pasamos por millones de lugares. Y hubo algo, como una creencia muy colectiva en relación a que una Tierra Salvaje es la primera obra que concebimos como cien por cien de la compañía, además tenía un extra, tenía un material que para todos era nuevo, explorar con lo sonoro. Se unió al grupo Ezequiel Menayer  que es un músico contemporáneo y fue como ir a buscar otro registro, trabajar con poesía. Cuando estrenamos el año pasado en octubre en el Frida  Una Tierra Salvaje, creo que fue uno de los días más emocionantes de mi vida. Me acuerdo que salí del aplauso y me puse a llorar en el camarín tremendamente, fue como una cosa así de parir, porque la obra había gustado mucho, a nosotros nos gustaba mucho la obra. Y a mí es una obra que me llena de orgullo, siento que es la obra más rara, más extrema, menos popular, ya el teatro independiente no es popular, pero esta obra es extremadamente poco popular. Y a la vez yo siento que es nuestra obra más compleja y de la que yo me siento más orgullosa de alguna manera. Así que significa un montón Una Tierra Salvaje.

Ahora que finalizó Una Tierra Salvajes retomas con las clases de Seminario de actuación, a quienes está destinado y cuáles son los requisitos para inscribirse.

Estoy muy entusiasmada, di seis años clases anuales con mi amiga y socia Catalina Lescano, para principiantes, intermedios y avanzados. Laburamos muy felices esos seis años pero a fin del año pasado Cata se fue por un tiempo a Lisboa. Y ahí  me agarro la situación de ver que hacer,  porque me costaba mucho pensar en dar clases sola o con otra persona. Y a la vez tenía ganas de ver que me pasada dando clases sola. Yo había ido algunas veces a dar unos seminarios afuera y la verdad que me gustaba también dar sola. Entonces tenía que hacer esa experiencia y me planteé el año diciendo bueno, voy a dar seminarios que son cosas que a un mes puedo saber si voy a poder estar comprometida para poder hacerlo. Dije abro uno en febrero en el verano y la verdad que fue hermoso porque a las dos semanas de abrirlo estaba lleno, entonces me anime y abrí otro en marzo y todos estos meses no di porque estaba grabando La Caída y con  funciones y con millones de cosas. Entonces no pude seguir dando hasta ahora en julio que es cuando de nuevo voy a tener tiempo. Y para mí es un espacio fundamental dar clases, es un lugar de enorme creatividad que me obliga a repensarme, a repensar la actuación, aprendo muchísimo a mis alumnos. Así que yo en mi seminario lo que hago es trabajar con gente que tiene experiencia y con gente que no, o sea que cualquier persona puede venir, me encanta esa heterogeneidad, me parece que funciona perfectamente en este formato ¿no? Soy bastante rigurosa. He tenido grandes maestros también que me dejaron muchas enseñanzas.  La última persona con la que yo tomé un seminario de actuación fue hace dos años con Analía  Couseyro  y para mí fue muy importante ese seminario. Ella tiene una mirada muy técnica y muy libre de la actuación. Entonces en mis clases intentó un poco eso y creo que se puede combinar eso con gente que viene de distintos lados. Así que el único requisito que hay para anotarse es tener ganas de venir a buscar, ni siquiera encontrar, a buscar. Ah, y si hay un requisito y es que sean mayores de 18 años en adelante porque trabajó con adultos y no con adolescentes que ya es otro viaje, que  es interesante pero no es el que hago.

Ahora saliendo un poquito de la actuación, ¿qué te gusta hacer en tus tiempos libres?

Bueno, me gustan un montón de cosas de la verdad. Aparte de mi vida social, de estar con mi sobrino, de ir al cine, ir al teatro, ir a ver muestras en el museo, fotos, pintura,  leer y caminar en el parque, ir a la montaña y todas esas cosas que me encantan. También estoy bastante copada hace tiempo, como unos tres años, con la astrología y la psicología junguiana. Empezó medio por una cuestión casi de hobby, por eso te diría, en otro momento te hubiera dicho me encanta la astrología y es un hobby  y hoy no sé si entrarían en el terreno del hobby porque ya empecé la carrera en casa Once de astrología hace dos años y me la estoy tomando bastante en serio. Pero si te podría decir que es algo que hoy funciona en mí, paralelo a la actuación, que es nuevo y que no creí que iba a pasar porque siempre me pasó algo con la actuación bastante decidida desde muy chica. Yo jodía con que era casi una condena, como que no podía pensar en hacer otra cosa. Y ahora ha aparecido la astrología que no es que le saca terreno a la actuación pero sí es un espacio que estoy investigando, que me genera mucho placer y que me entusiasma mucho.  Así que te diría que más allá de todas las cosas recreativas que me gusta hacer en mi tiempo libre diría que también estoy con este interés que es la astrología.

Y en este mundo tan volátil, donde el tiempo parece correr a pasos agigantados ¿Cómo y dónde te imaginas de acá a 10 años?

Algo que me enseñaron los treinta años, yo tengo 32, es darte cuenta que no hay que imaginar que uno va a ser tan distinto de lo que es ahora. Diez años no es nada y  entonces está bueno, me parece, tener como deseos pero a la vez no hacerse grandes ideas, no sé, no disparar el imaginario hacia lugares raros, de última si sucede y después en diez años estoy viviendo en China haciendo no sé qué, buenísimo, pasó que loco… Pero como qué intento no irme para esos lados. Así que me imagino viviendo acá en Buenos Aires, me imagino trabajando como actriz y probablemente habiendo desarrollado dentro de eso nuevos lugares ya sea profesionales porque me han salido cosas nuevas o por cosas que yo genere, en teatro, en mis clases. Me imagino habiendo generado cosas nuevas y abriendo el panorama en el terreno de la actuación. Me imagino teniendo más claro mi vínculo con la astrología que no sé cuál puede ser, que tal vez es que la dejé, pero sí habiendo terminado de estudiar y sabiendo para donde va eso que me interesa. Y después no sé,  sí me imagino en pareja y con hijos, ahora siento que sí, que me dan ganas que es un deseo, pero no tengo idea que va a pasar. Me imagino cerca de mi familia, me imagino muy cerca de mis amigos.

 

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