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Maju Lozano: Extraño a Paraná como el primer día

Maju Lozano: Extraño a Paraná como el primer día

Está instalada en Buenos Aires hace dos décadas, la misma cantidad de años que vivió en Paraná; sin embargo, su lugar en el mundo sigue estando cerca de los primeros afectos, los que supieron tejer la red que hoy la contiene.

Con un objetivo bien claro, a los 16 años empezó a estudiar teatro en Paraná. El propósito era abrirse camino para, en algún momento, irse de su ciudad natal y probar suerte en un lugar que permitiera vivir de la actuación.

Por este propósito, el sueño de su vida, relegó otros planes; y quizás por eso la maternidad se demoró, pero llegó en el momento deseado, “cuando me sentí lista para recibir a un hijo al que no iba a cargar con la frustración de no haberme desarrollado profesionalmente”, confiesa a Mujeres Divinas, “Extraño a Paraná como el primer día; hace 20 años que me fui y añoro absolutamente todo, pero ya no me planteo la posibilidad de volver”, admite. “No podría estar viviendo allá, porque es aquí donde construí mi historia; pero a pesar de llevar vividos la misma cantidad de años en Buenos Aires que en Paraná, yo soy de allá, que es donde está mi pertenencia”.

Maju confiesa que la melancolía por Paraná es permanente, con la misma fuerza que la abrazaba en sus primeros días de estadía en la gran ciudad. “Los dos primeros años no pude volver a mi casa, porque me provocaba mucho dolor y temía claudicar a mis objetivos”, recuerda. La llegada de Joaquín (su primer hijo, de un año y ocho meses) movilizó aún más a su mamá, su hermana y dos sobrinos que, como mínimo, una vez por mes la visitan. Cuando viaja a Paraná, frecuenta a sus amigas de la infancia, con quienes sigue manteniendo un estrecho vínculo.

¿Qué aspectos se modificaron con la maternidad?

¡Todos!. No quedó ni un solo lugar sin que se moviera. La maternidad es una experiencia absolutamente intransferible, en la que no tenés
dimensión, porque no hay nada que se compare con tener un hijo. Quedé embarazada a los 39 años. Me encontró en otra etapa de mi vida,
más cansada, pero con más cuestiones resueltas, que al momento de parir se vuelven a desarreglar (risas).
Yo me imaginaba como una madre relajada, pero me volví muy temerosa, quizás porque la maternidad despierta esas sombras ocultas que tenemos las mujeres.

¿Siempre estuvo en tus planes tener un hijo?

Nunca tuve la fantasía de la casa grande con muchos niños. Desde muy chica supe que quería actuar y para eso debía buscar horizontes y
trabajar mucho para lograrlo. Sobre ese objetivo puse toda mi energía. La libido siempre la tuve puesta ahí, no estaba en mi objetivo personal
la maternidad; de hecho, tuve parejas muy estables con las que pude haber proyectado tener un hijo, pero no era una necesidad ni estaba en
mis planes desde el lugar de desarrollo como mujer. Yo siempre decía que no podía traer un hijo al mundo con tantas
frustraciones a cuestas. No quería ser madre, sin antes creer en mi vocación y trabajar de lo mío.
Cumplí mis 21 años en Buenos Aires y empecé a trabajar para sacar plata que me permitiera pagar mis clases de teatro. Estuve 13 años golpeando
puertas, y hace apenas ocho que vivo de lo que me gusta. De todos modos, estos son trabajos muy inestables, uno nunca logra estar del todo
tranquila.

¿Qué cosas te frustran?

Que lo que proyecto no salga como yo quiero. Tengo un nivel de exigencia alto, me castigo bastante; aunque con los años y la terapia he
aprendido a ser más piadosa, pero nunca termino de estar conforme. De todos modos, a esto lo vivo como algo que me mantiene en movimiento, en constante búsqueda interior.

¿Te involucrás en política?

En absoluto. Estamos en un momento político que lo vivo con gran confusión, con una sociedad muy dividida, y con realidades que dependen
del diario que leés. Yo voté a Cristina, pero no por eso me siento kirchnerista. No estoy muy involucrada, no me siento preparada para opinar y no creo a la que gente le interese escucharme hablar de estos temas.

A las tablas

Actualmente, Maju acompaña a Lalo Mir en Lalo por Hecho, de 9 a 13, por La 100. “La radio es mi gran amor”, asegura. Además, sigue escribiendo para la revista de Susana Giménez, donde tiene una columna. Por ahora, planes para televisión no tiene, ni quiere. “Mi trabajo en la tele, el año pasado, fue un error; debí haberme escuchado, no estaba preparada para tanta exigencia, con un hijo de cinco meses, la radio y el desgaste físico que implica”, evalúa. El próximo paso tiene que ver con su primera pasión: el teatro. “A mí, lo que más me gusta es la conducción y actuar en teatro”, resume. Por ello, en estos días está comenzando a esbozar las primeras líneas de lo que podría llegar a ser un stand up de mujeres.

Ficha Personal

-Nombre completo: María Eugenia Lozano. Es la menor de dos hermanas y tía de Franco y Valentín.

-Fecha de nacimiento: 20 de febrero de 1972.

-Signo: Piscis.

-Comida: Pastas.

-Película: Amanece que no es poco.

-Número: 6, que es el día que nació mi hijo.

-Salida preferida: Ir al zoológico con Joaquín; y salir a comer con mis tres mejores amigos de Buenos Aires.

-Vestimenta ideal: Pantalón de jean, remera y zapatillas.

-Hobbie: Customiza vírgenes de yeso, a las que viste con lentejuelas, brillos y mas rarezas.

-Estudios: Cursó toda su escolaridad en la Escuela Normal de Paraná, donde también estudió magisterio y se recibió de maestra jardinera.

-Sueño: Que Joaquín sea una persona libre, porque sólo así logrará ser feliz.

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