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La enfermera entrerriana que estuvo en Malvinas

La enfermera entrerriana que estuvo en Malvinas

Fueron pocas las mujeres que cumplieron funciones en la Guerra de Malvinas, sin embargo, hoy la historia puede ser contada de otra manera. Durante años, Alicia Reynoso guardó para sí todo lo que vivió durante el conflicto, aunque ahora logró plasmarlo en un libro y comparte su testimonio en las escuelas.

“Creo que el legado más importante que tenemos los veteranos de guerra es contar lo que vivimos durante esos meses, cada uno desde su función, a mí me tocó como enfermera”, afirma Alicia Reynoso, personal civil superior de la Fuerza Aérea Argentina y sobreviviente de la Guerra de Malvinas, disputada entre Argentina y el Reino Unido en 1982.

Alicia vive en Paraná, aunque nació en Gualeguaychú, trabaja en la Segunda Brigada Aérea y fue una de las 14 enfermeras que se trasladaron al hospital de Comodoro Rivadavia -el hospital de referencia de la Guerra de Malvinas-para cumplir con las tareas de cuidado y atención a los heridos y caídos.

En aquella época, este grupo reducido de mujeres tenían entre 21 y 25 años, estaban recién recibidas y si bien por su profesión pueden llegar a ver todo tipo de heridos, en este conflicto les tocó, además, jugar un papel de contención, cuidado, ayuda, y amistad.

Alicia recibe a Mujeres Divinas en su casa, y aprovecha para contar esa historia que se guardó durante tanto tiempo y que, de a poco y con fuerza, está saliendo a la luz por dos vías. Una es la que viene sosteniendo desde el año 2010, cuando una primera crisis que sufrió producto de estas emociones acalladas le hizo ver que era mejor hablar y narrar qué había visto y cómo se había sentido: concede charlas en escuelas, instituciones y diversos lugares donde la invitan, junto a sus compañeras Ana María Massito y Stella Maris Morales. El otro modo que encontró de abrirse a su propia historia es a través del libro “Crónicas de un olvido: mujeres enfermeras en la Guerra de Malvinas”, que salió este año por Editorial Libris, justamente para los primeros días de abril.

“Con estas crónicas, estoy sumando verdades que me sirven para elaborar una parte oscura de mi vida”, escribe en la contratapa, contundente y efectiva, acorde con su personalidad. Es que, si Alicia no hubiera sido así de fuerte, quizás no hubiera podido sobrevivir a aquello que le obligaron a callar.

“Al principio pasábamos los días con total tranquilidad, preparando los materiales y atendiendo a los partes que venían de las Islas. Pero después del 1° de mayo, cuando iniciaron los bombardeos, comenzaron a caer los heridos. No me olvido más el sonido de la bendita chicharra que anunciaba que venían heridos o enemigos y realmente ahí empecé a tomar conciencia y desconcierto: qué hago acá, a qué vine. Pero nos exigían trabajar de forma efectiva, no podíamos hablar, sólo hacer nuestro trabajo”, relata, acomodando fotos viejas y recortes de diarios. En la larga conversación que mantuvo con esta revista, Alicia Reynoso se emociona poco, quizás porque está acostumbrada a contar lo que vio, ha hecho mucha terapia, y ha tenido siempre el apoyo de sus compañeras, familiares, amigos y gente que la recordaba de aquella época. Sin embargo, algo se revuelve en su interior cuando recuerda escenas. Dice: “Vivíamos rodeada de hombres miedosos y exaltados. Un hombre con miedo y con grado militar era lo peor que nos podía pasar en aquellos días sin dormir porque recibíamos órdenes y contra órdenes y no dábamos a basto”.

Estas jóvenes mujeres estaban mucho tiempo arriba de los aviones. Como habían hecho cursos de evacuación aeromédica, las fuerzas les exigían que estén disponibles siempre ante cualquier imprevisto. “Nos movíamos en aviones y de noche, con ventanillas bajas, el avión iba lo más camuflado posible. Teníamos prohibido bajar del avión, cuando subían los soldados en las camillas nosotros ya estábamos ubicadas en la parte delantera, bajaban las puertas y nos íbamos. La verdad que no sé si alguna vez pisé Malvinas, porque no sabíamos bien dónde estábamos”.

Reconoce, además, que ver heridos de guerra es muy feo, pero lo que llamaba la atención de todas era el momento en que se abrían las compuertas de los aviones, en Comodoro, y bajaban las camillas con soldados gritando ‘mamá’, ‘avisen a mi mamá’, en un llanto desgarrador, con mucha desesperación. “Me agarraban la ropa, me decían ‘salvame’. Muchos se volvieron locos, otros se hacían los locos para no volver a las islas”, recuerda. Y agrega: “Quizás por eso nos niegan, porque ellos no saben hasta qué punto nos acordamos de estos detalles”.

Un libro de consulta permanente

Con mucha valentía y dedicación, Alicia Reynoso terminó su libro. La idea inicial no la tuvo ella, sino que provino de otra enfermera, residente en Mar del Plata, que había publicado un libro sobre enfermería argentina y nombra a Alicia junto a sus compañeras en un capítulo dedicado a Malvinas. Este dato se lo dio una lectora que se acercó a saludarla en una charla, Alicia contactó a la autora por redes sociales, y al fin se encontraron. Se trataba de “Soltando amarras”, de Beatriz Morrone, y el día en que Alicia se encuentra con Beatriz, ésta última la impulsa a escribir su propia versión de los hechos. “Tenés que escribir eso que me estás contando, me dijo, pero yo no soy escritora, no sé qué poner, cómo hacer”, cuenta. Por fortuna, aclara, existen las editoriales que te ayudan en ese proceso, y hacia allá fue, a buscar alguna que quiera publicarla. Dio con la Editorial Libris y, luego de un proceso de corrección y devoluciones, el libro está disponible en librerías de Buenos Aires y nuestra región.

Pero Alicia insiste con las escuelas, con los niños, con los jóvenes. A medida que visita una institución, abre las charlas con estas preguntas: “¿Me podés decir un nombre de las Patricias Argentinas?”, “Y vos, ¿me podés contar quiénes fueron las mujeres que bordaron la bandera de Belgrano?”. Después del silencio abrumador, responde: “Eso iba a pasar con nosotras, las mujeres de Malvinas”.

Por eso mismo, ellas dicen que ahora la lucha sigue, pero contra el olvido. “Estamos luchando por la visibilidad y dando testimonio de lo que pasó en esos años. Para nosotros es todavía un dolor, una deuda pendiente que tenemos con las nuevas generaciones, por eso queremos ir sembrando en las nuevas generaciones un mensaje de paz y memoria por todo lo que pasó”, finaliza.

Ph: Vivian´s Edition.

Comentarios

  1. Hola Héctor, antes que nada gracias por tu contacto. Respecto de tu comentario, como bien habrás leído en el cuerpo de la nota, Alicia cuenta que ella no pisó el suelo de Malvinas, lo que vos ves afirmado en el título de la nota se refiere a Malvinas como un concepto, porque ella sí formó parte del cuerpo de enfermería que atendió heridos de la Guerra de Malvinas. Esperamos haber respondido adecuadamente tu aporte, saludos cordiales.

  2. La enfermera Alicia Reynoso nunca estuvo en las Islas Malvinas y de eso podemos dar fé tanto yo como todos los integrantes médicos de la Fuerza Aérea Argentina destinados en las Islas durante el conflicto.

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