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Graciana Solari, de Paraná a Dubái con escalas

Graciana Solari, de Paraná a Dubái con escalas

Viviendo una experiencia inigualable en Medio Oriente, la “Grachu”, como todos la conocen, nos cuenta en esta nota de qué se trata la travesía de trabajar a millones de kilómetros de su ciudad natal y en un país con una cultura tan diferente a la nuestra.

Además de Chef, también sos pastelera profesional, pero hay una anécdota interesante detrás…

Je, je, Si. En realidad mientras estaba estudiando me disgustaba tanto la pastelería que nunca le presté atención y terminé sin aprender nada. Luego me daba tanta vergüenza no entender cuando me hablaban de cosas básicas, que al año siguiente me apunté en la carrera de Pastelería, fue muy gracioso ver las caras de mis nuevas compañeras  al oír mi historia del por qué había decidido estar ahí.

Contanos un poco acerca de tus comienzos profesionales.

Mi primer trabajo en cocina fue una práctica de dos meses en “Ley de Mar”,  es un restaurante ubicado en Las Grutas del famoso chef Leonardo Perazzoli. De ahí en adelante he estado siempre en movimiento, comida rápida, cocinas de menú, casas de familia, hoteles y restaurantes de los más selectos de Córdoba.

¿Y cómo surgió lo de irte a España?

El contacto fue a través de Azafrán. Un ex alumno que llevaba en España unos 6 años, estaba de paso por la escuela reclutando gente para que fueran a trabajar en un nuevo proyecto al Hotel Palacio de la Vega. Como sabían en la escuela que tenía interés en viajar programamos una entrevista. Entre fotos del sitio, ideas de platos, técnicas y productos, creía estar soñando con lo que oía, 4 meses más tarde aterrizaba en Madrid, no habiendo viajado nunca tan lejos y mucho menos sola. La panza llena de nervios, ansiedad y sobre todo felicidad. Estaba abriendo la puerta del gran sueño de mi vida: viajar.

Aterrizaste en el aeropuerto de Barajas (Madrid) ¿Y dónde fuiste?

Puse un pie en Madrid para subirme a un colectivo con dirección a Navarra. Estuve 5 meses trabajando en el hotel Relais & Chateaux El Peregrino, un lugar paradisiaco. Lo mejor de Navarra, sin duda, son sus productos: las frutas, verduras y vinos no tienen igual en el mundo. Pude probar sabores exquisitos y lo increíble es la calidad. Esto se debe a que es muy común que las casas tengan su propia huerta, de ahí que hay tanto producto natural.

De Navarra a Dubái, eso sí que no te lo esperabas.

Ni yo, ni mi familia. Terminando ya la temporada de verano en Navarra, llegó un correo cuyo asunto era: Dubai is calling. Un ex profesor nos enviaba una propuesta de trabajo para empezar cuanto antes. Y así fue como 15 días más tarde estaba volando de un sueño a otro.

Ahora estoy trabajando en un restaurante de cocina argentina llamado Asado , que basta tan solo con darse una vuelta por el salón para sentirse como en casa. El olor a asado y el mate como iconos del lugar, sin dejar de lado las tradicionales empanadas. ¡Al turista le fascina!

¿Cómo te llevás con la cultura de este país?

Si bien tienen su cultura y tradiciones, además de algunas reglas que hay que respetar, en Dubái son bastante más permisivos que en otros sitios, por esto del turismo. Hay que tener en cuenta que sólo el 20% de la población es nativa, el resto somos todos extranjeros. Con respecto a la vestimenta, en lo posible no vestir prendas provocativas y en algunos sitios muy puntuales hay que cubrirse los hombros para ingresar. Con lo de ser mujer, por el contrario a lo que creía, tiene sus beneficios: taxis exclusivos  para nosotras, espacios en el colectivo sólo para mujeres y hasta oí de una playa que es también solo para chicas.

Y el idioma, ¿Hablás árabe?

Cada quien tiene su lengua pero el idioma universal es el inglés. Hay algunos acentos tan raros que a veces  cuesta entender. Pero hablando a lo indio no hay forma de errarle, jajaja.

¿Te cuesta creer todo lo que has hecho en tan poco tiempo?

Nunca imagine todo esto. Pero me embarqué en esta profesión con el sueño de viajar, claro que es surrealista imaginar esta secuencia de hechos pero en el fondo estaba lista, con mi mochila armada para volar a donde fuera necesario. Estoy feliz de la vida, estar acá es un sueño cumplido.

 

(*) Eloísa Patat

www.deparanaalmundoyviceversa.blogspot.com.ar/

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