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Estilistas de Vanguardia, los peluqueros de las estrellas viven en Diamante

Estilistas de Vanguardia, los peluqueros de las estrellas viven en Diamante

Durante el año, Oscar Favotti y Emanuel Jaime trabajan en su salón de belleza de Diamante que se llama Estilistas de Vanguardia. Pero al llegar el verano se trasladan a Carlos Paz y allí son los peluqueros de las estrellas.

Iliana Calabró o Flor de la V son algunas de las personalidades que no dudan en confiar sus cabezas a las manos de estos jóvenes profesionales.

Además de socios, son pareja y si Emanuel dice que sí, pronto podrían pasar por el registro civil. También sueñan con radicarse definitivamente en Córdoba, para desvelo de las clientas diamantinas que les ruegan que se queden.

También organizan en Diamante los desfiles de moda más grandes de Entre Ríos, a los que asisten dignos representantes de la farándula nacional. El año pasado fue encabezado por Roberto Piazza y prometen ir por más este año.

“Nuestro objetivo es superar lo hecho en el año anterior”, confió Favotti en diálogo con Mujeres Divinas.

Famosas

“Tenemos el salón en Diamante y también trabajamos en otros lugares. Trabajamos mucho en Córdoba, sobre todo en Carlos Paz. Hemos hecho temporada de teatro, pero por una cuestión económica por ahí no es muy redituable. Preferimos llegar a Carlos Paz de vacaciones, subimos algunas fotos en las redes avisando que estamos y ahí las chicas nos llaman y hacemos la temporada. Yo soy muy amigo de Ailén Bechara, ella me llama, me avisa, nos enganchamos a ir al teatro y ahí contactamos con otras chicas. Como Virginia Gallardo, Iliana Calabró o Flor de la V”, enumera Oscar con total naturalidad.

¿Cómo son como clientas? ¿Son muy difíciles?

No, al contrario. Uno se pone la presión, pero son muy relajadas, muy copadas. Nosotros trabajamos mucho con el humor y creo que hemos caído muy bien. Nos caracterizamos por relajar el ambiente, descontracturar un poco. Fomentamos la buena onda y eso ayuda mucho. Les digo: “Sonreí o te quemo los pelos” y así, con bromas, se torna más relajado.

¿Te cuentan cosas?

Sí, de todo. Ahí son como cualquier clienta. Te sentás, con la planchita y el peine y empiezan solas. Hacen catarsis. Tenemos un montón de anécdotas e intimidades que yo digo: cómo me hubiese gustado tener un grabador en esos momentos. Rial se haría la fiesta (se ríe).

El resto del año están en Diamante…

Sí, acá en Diamante. Nuestro momento de estrellas lo hacemos en Carlos Paz o en algún desfile. Nos suelen contratar de Mina Clavero en desfiles con grandes diseñadores cordobeses. Siempre nos toca la producción de peinado, maquillaje. Hemos estado en los desfiles de Gustavo Arce que tiene la marca muy reconocida que es Agustino. Hemos estado siendo protagonistas. Para nosotros que desde nuestra pequeña ciudad nos llamen para encargarnos del peinado y el maquillaje en el desfile para nosotros significa mucho.

¿Piensan instalarse en otro lugar?

Lo estamos pensando. Hemos tirando algunos comentarios y las clientas de acá nos quieren matar. Nos dicen ojalá no se les dé nada así no se van. Tenemos ganas el año que viene de estar instalados en Córdoba. Emanuel es Cordobés y tiene toda su familia allá. Sería como volver a las raíces de él. Armar allá una vida sentimental y laboral.

¿Hay mucha competencia entre los colegas?

Sí, hay mucha competencia. Hay muchos peluqueros buenos. Por ahí se piensa que ser buen peluquero es tener fotos con las famosas o en la televisión. Pero hay muchos peluqueros que van a domicilio, que tienen su local y no les interesa ser reconocidos, o no les interesa trabajar con famosas y son excelentes. Hay mucha gente joven muy buena.

¿Cuál es la especialidad de ustedes?

A los dos nos gusta hacer todo completo. Por ejemplo, una novia nos contrata para el peinado y el maquillaje y yo le digo que venga una semana antes, arreglamos el color, el corte, la textura para que se luzca todo. Lo mío es el maquillaje, yo siento mucha satisfacción maquillando. Que la clienta se vea linda, sin cambiarle la cara sino realzando los rasgos. Eso para mí es lo más. Emanuel es más paciente, tiene un ángel muy particular. El tranquiliza, las peina, las mima. Él tiene la paciencia que requiere el peinado y yo el cambio brusco del maquillaje.

¿Por qué creés que en esta profesión se destacan más los varones que las mujeres?

Eso es algo que siempre lo pienso. Yo hace años que quería abrir una peluquería y decía que me iba a dedicar sólo a varones. Pero siento que la mujer se entrega de otra manera, tiene otra confianza y siente que el halago del hombre es diferente al de otra mujer. No solamente en peluquería, sino también los diseñadores. Siempre son los hombres los que se han destacado. Las mismas mujeres dicen que prefieren hombres porque se sienten más confiadas, más entregadas.

¿Cuál es la diferencia entre peluquero y estilista?

El peluquero vos vas y le decís: quiero este corte, este color y te lo hacen sin drama. Eso tiene que ver si ejerce la profesión por pasión o por el sueldo. Yo me quedo con tu dinero y te hago el trabajo. Sin más. Nosotros como estilistas escuchamos lo que pide la clienta, el corte, el color, pero también le decimos si va con sus rasgos, con su cabello, la textura del pelo. Diez clientas pueden elegir el mismo corte, pero no a todas les va a quedar igual. Nos dedicamos a eso, la psicología de la persona, a qué se dedica, qué hace de su vida, de eso depende del look.

¿Es un trabajo más personalizado?

Tratamos de asesorarla. Advertimos a la clienta si el corte va o no va con sus rasgos.

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