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Claudio Rígoli. El Señor de las Noticias

Claudio Rígoli. El Señor de las Noticias

El 7 de julio cumplió 27 años de trabajo en Canal 9, el lugar que le abrió por primera vez la puerta y donde logró consolidarse como periodista y conductor, convirtiéndose en una de las caras más representativas de este medio de comunicación.
Al frente de la conducción del noticiero lleva 17 años. Antes, trabajó como movilero hasta que Alejandro Romay lo convenció de que su lugar estaba en el estudio, frente a la cámara.
“No sé si en la historia de la televisión argentina hay un conductor de noticiero que lleve tanto tiempo al aire”, reflexiona en voz alta.
Actualmente conduce Tele 9 Central, de lunes a viernes de 19 a 20.40; luego, de 23 a 24 está al aire en la seña de cable C5N, y en Metro, los lunes a las 23.30, hace “Tal como Somos”, un programa de entrevistas –ideado y producido por él mismo– alejado de la coyuntura actual donde se sienta a dialogar con alguien sobre la cosas lindas que tiene la vida.
Tiene 54 años, es padre de dos hijos y estuvo casado durante 28 años. “Hace poco más de dos años que estoy separado y no lo siento como un fracaso; vivimos años maravillosos, pero en la vida hay etapas que concluyen y hay decisiones que son beneficiosas para todo el grupo familiar”, evalúa.

M’hijo El Dotor
A los 18 años, Claudio Rígoli abandonó su Rosario del Tala natal para irse a la ciudad de La Plata, con el sueño de estudiar medicina. Dos intentos frustrados por ingresar a la Facultad fueron señales suficientes para que decidiera torcer el rumbo hacia su segundo gran amor: la locución. Así fue como decidió ingresar al Instituto Superior de las Comunicaciones Sociales (COSAL). Una vez recibido, un casting en Canal 9 le permitió comenzar a escribir su historia en la televisión y el periodismo.

¿Cuándo definiste tu vocación?
Cuando no pude ingresar a Medicina. Mi segundo gran amor era la locución y se dio así; intenté ser médico, no pude y por algo suceden las cosas en la vida, así que resolví estudiar para trabajar en los medios de comunicación. Mi tono de voz es algo natural, lo tengo desde los 16 años y es herencia de mi viejo, que tenía la voz aún más grave, y ahora es mi hijo el que tiene mi misma voz.

¿Te hicieron propuestas de otros canales?
Hubo un par de ofertas, pero surgieron diferencias económicas considerables que no hicieron posibles el cambio. De todos modos, ya soy parte del mobiliario e inventario de Canal 9 (risas) y a medida que pasa el tiempo te vas identificando con el producto; los noticieros son la imagen institucional del medio en el que estás trabajando, y mi cara está asociada al canal, por lo que a esta altura de mi vida, hacer un cambio lo veo muy difícil.

Lograste consolidar una imagen de credibilidad muy alta.
Es gracias a la preocupación y ocupación diaria por hacer las cosas bien y mantener una línea de trabajo. La conducción de noticieros no fue una generación espontánea ni surgió de un día para el otro, recorrí un largo camino para llegar a este lugar. Es más, recuerdo que a los cinco años de estar trabajando en el canal, Alejandro Romay me propuso conducir el noticiero y le dije que no estaba preparado todavía, pasaron cinco años más hasta que empecé a hacerlo. Cada uno tiene un tiempo de maduración y es bueno ser consciente de eso.

¿Cuántos años trabajaste como cronista?
Durante 11 años. La experiencia que te da la calle es importantísima para cuando te toca estar sentado en el sillón del conductor, porque te ayuda a manejar momentos. Hay movileros nuevos que trabajan en vivo y hay situaciones en que los guío y les sugiero preguntas, porque uno ya ha estado ahí y sabe por dónde pasa la noticia.

A propósito de eso, ¿cómo ves a las nuevas generaciones de periodistas?
Toda generación trae su propia impronta; pero observo con preocupación que hay otro manejo de la información y han ido perdiendo cierto nivel intelectual. Hoy, los jóvenes no leen como antes y eso afecta a los nuevos profesionales. Además de leer los diarios, escuchar la radio y ver televisión también tienen que leer una novela, una ficción, porque eso contribuye al vocabulario, a la generación de la idea y al propio vuelo que cada uno pueda tener el día de mañana cuando deba resumir un informe en tres minutos. La lectura ayuda a enriquecer el texto, la forma de contar puede ser la variable y no la cuestión directa y taxativa de lo que es una crónica. Son valores agregados a lo que se está elaborando y hace que el producto que se ofrece sea distinto. En general, viendo lo que sucede en las redacciones que conozco, hay un desconocimiento importante de muchas cosas que son fundamentales, y es por la falta de lectura.

¿Notás que hay falta de rigurosidad en muchos periodistas?
Es una cuestión que lamentablemente ocurre y en eso influyen mucho las redes sociales, donde existe una cierta impunidad para decir cualquier cosa. Debemos ser exactos, fieles a los datos, pero si la fuente es Twitter o YouTube, estamos complicados. Todos podemos cometer errores, lo peligroso es cuando se vuelve una constante.

¿Qué opinás del periodismo militante?
El periodismo es una cosa, la militancia es otra y no pueden ir juntos. Periodismo es dar información, y si quiero verter mi opinión bien puedo hacer una columna.

¿Qué análisis hacés del enfrentamiento entre el gobierno y el grupo Clarín?
Siempre estuvieron los que hablaron bien de algún gobierno de turno y para eso tuvieron un precio. Así como no me gustan los monopolios que imponen su visión de la realidad, tampoco quiero que esa mirada pase únicamente por el Estado. La disputa nació a partir de la Ley de Medios, que propone diversidad de voces y si eso sucede, bienvenida sea. Hay que comprender que los medios de comunicación son empresas que necesitan autofinanciarse y ganar dinero para poder pagar los sueldos; cuando el medio depende de la publicidad estatal las cosas empiezan a entrar en una nebulosa que no le sirve a nadie. Si un medio decide no contar algo es una determinación del medio y es a quien hay que pedirle explicaciones; no está mal que sean de derecha o de izquierda, simplemente hay que blanquearlo.

¿Trabajás muchas horas por día?
Actualmente tengo tres horas de aire; además, me contratan consultoras para el entrenamiento de voceros de empresas a quienes les extiendo herramientas técnicas para aprender a hablar frente a una cámara de televisión, y hago conducción de eventos corporativos o de congresos. Estoy bastante entretenido a lo largo del día, me levanto temprano y a medianoche estoy saliendo del canal.

¿Para qué cosas te gustaría tener más tiempo libre?
Podría decirte que para estar con mis hijos, pero tienen sus tiempos y espacios. En la vida aprendí a valorar la calidad de cada momento, si tengo 15 minutos libres para pasar un buen rato con alguien tomando un café lo valoro enormemente y le saco todo el jugo que puedo. No dejo que el tiempo pase inerte; a la poca disponibilidad de tiempo la suplo con calidad en cada momento.

Tus hijos optaron por profesiones alejadas del medio
Mis hijos eligen con absoluta libertad lo que quieren hacer con su vida. Agustina con 21 años está recibida de Licenciada en Economía y Santiago, de 20, está cursando el segundo año de Arquitectura. Me encanta que tengan autonomía y libertad en su vida.

¿Si volvieras a nacer, elegirías esta profesión?
Optaría por medicina nuevamente, para ver si puedo lograrlo. La genética y el origen de la vida siempre me han causado un misterio fascinante. Esta profesión me ha dado satisfacciones enormes y estoy muy feliz con lo que hago, pero si existiese esa posibilidad volvería a intentar ser médico.

¿Qué es lo mejor que te dio el periodismo?
Fundamentalmente, ser un nexo entre lo que pasa y la persona que se está enterando, prestando un acto de servicio y hasta logrando una solución a graves problemas. Otra de las grandes satisfacciones es que me ha permitido conocer lugares y ser testigo visual de protagonistas y hechos históricos.

¿Cuáles son las que más te impactaron?
Todos los alzamientos militares durante la Democracia, donde el más cruento fue el levantamiento de La Tablada. Participé de todos los recambios presidenciales; también pude estar en Haití el día de la puesta en funciones del presidente que había sido destituido. Tuve la fortuna de estar en lugares y momentos que pasarán a la historia, conociendo sitios bellísimos y otros terribles. Ser un testigo privilegiado, conociendo a personas importantes de todos los niveles fue muy enriquecedor.

¿Cómo te llevás con la fama?
Es algo que pasa por un costado. No trabajo en televisión para ser famoso, sino que es un medio por el que puedo ejercer mi pasión, que es reproducir noticias. Mañana puedo desaparecer de la tele y voy a ser feliz haciendo otras cosas, porque no necesito de la fama para vivir. Si voy por la calle y me reconocen los saludo y les agradezco porque siempre es un mimo al alma. Me siento bien y en la enorme cantidad de contactos que tengo a diario siempre hay buena onda y eso te llena de energía positiva.
Soy un intruso que entra a miles de hogares en todo el país todos los días durante varias horas, por eso agradezco ser la opción que toman para informarse.

¿Tenés una rutina de ejercicios físicos?
Hago deportes desde niño. Me encanta y lo necesito. Practico boxeo cuando puedo y lo hago porque me gusta sentirme bien, verme ágil, no quiero llegar a viejo sin poder mover los pies.


 

Un pibe de pueblo…

Claudio Rígoli nació el 20 de marzo de 1960 en Rosario del Tala, una localidad del centro geográfico de Entre Ríos, que no superaba los 6 mil habitantes cuando en 1980, habiendo terminado la escuela secundaria, lo vio partir hacia La Plata con el sueño de ser médico. El primer intentó por ingresar a la Facultad no fue el esperado y poco después regresó para cumplir con el Servicio Militar en el Regimiento de Artillería Blindado II, en Tala. “Terminé la colimba y a principios de los 80 me radiqué en Buenos Aires, en el mismo momento mis viejos se fueron a vivir a Paraná”, recuerda.

Es el más chico de ocho hermanos — cuatro mujeres y cuatro varones–; su mamá era ama de casa y su papá –fallecido hace 11 años– tenía un taller de reparación de radio y televisión.
“Conservo a muchos de mis amigos de Tala y tengo los más hermosos recuerdos; con muchos de ellos jugaba al básquet en Peñarol, un deporte que siempre me apasionó. La escuela secundaria fue una etapa bellísima y pude volver para los 25 y 30 años de egresados. Dos veces al años me escapo para comer un asado con ellos”.


 

¿Un sex symbol?

En Facebook hay una página llamada “Me gusta Claudio Rígoli” y fue creada por sus admiradoras. Los estudios de mercado demuestran que la audiencia de Tele 9 es mayoritariamente femenina, con jóvenes de entre 25 y 34 años y mujeres que rondan los 70.
“Con la parte sexy me divierto, no actúo en base a eso. Tengo 54 años y no me voy a transformar en un personaje por la fama”, se apura a aclarar.
El rótulo de sex symbol surgió después de que protagonizara el programa por el Día del Periodista en el ciclo “Tendencia” de Canal 9. Allí, lo mostraron en su otra faceta de boxeador, con un portfolio y producción gráfica.


 

Pincharrata

No fue su estadía en la ciudad de La Plata la que desató su pasión por el club Estudiantes. Su amor por esta camiseta nació de la mano de su papá, en 1968, cuando Claudio tenía 8 años. Lo sentó al lado de una gran radio de madera y le hizo escuchar el partido entre Estudiantes y el Manchester por la copa Intercontinental, que terminó ganando el equipo argentino. “Ese día me hice hincha de Estudiantes de La Plata y a pesar de que no puedo ir mucho a la cancha lo sigo siempre”.

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Comentarios

  1. miriam

    con tanta ilusión te pedí un saludito para mi hija que cumplía 15 años y sentía admiración por vos, y la misma desilusión por tu desinterés

  2. MARY ESCOBAR

    YO lo conoci xq su hermanito estuvo internado HQ,son gente muy buena,amables,su hermano tambien muy educado,no como otros como q vas a vruzar la calle y sale corriendo son creidos de canal 13 Piñiero

  3. Juan

    Claudio Rigoli era y es muy amigo de Jose Luis Bournissen, ambos de Rosario del Tala. Trabajó como empleado en el juzgado civil 29 que luego fue 109 cuando asumió Bernardo Nespral como juez. Frecuentaba el juzgado aun en épocas de este juez y a su pedido se organizaban partidos de futbol amistosos en los que jugaban Rigoli, Andino, Rey, De Caro, camarografos y judiciales. Muchas veces los arbitraba Castrilli, amigo de Nespral. Luego del partido compartian un sabroso asado. Claudio Rigoli era muy querido por empleados del juzgado 109 que conocian su trayectoria y siempre se mantuvo una buena relación con todos, incluido el juez (que lo menciona en uno de sus libros como un gran locutor).

  4. Roberto

    Claudio Omar Rigoli, nacido en Rosario del Tala, tuvo dos intentos de estudiar medicina. No pudo e ingresó en la carrera de locutor (COSAL) y por su amistad con José Luis Bournissen, también de Tala, ingresó como empleado en el juzgado civil 29 (hoy 109), hasta que se graduó de locutor. A su vez, su amigo José Luis llegó al cargo de juez. A su pedido se hicieron varios partidos de futbol entre el entonces Nuevediario, conducido por Guillermo Andino, y empleados del juzgado civil 109, arbitrados por Javier Castrilli, en la década del ’90 y de los que participaban locutores, camarografos y judiciales. A su término compartían un asado. Rigoli se destacaba por sus habilidades deportivas y mucho se habla de sus fans femeninas de toda época. Lo superaba a Guillermo Andino.

  5. Liliana

    !!!! genio como conductor y como ser humano, sabe principalmente cuando hay que hablar, conectarse, intercomunicarse y cuando debe callar!!!!

  6. jose luis

    Soy entrerriano y por eso lo leí. De las respuestas surge un buen tipo, eso de seguir reconociendo que si volviera a nacer nuevamente intentaría ser médico, no es común que se reconozca e ir a Rosario del Tala dos veces por año a comer con los de la Secundaria es muy lindo. En definitiva, Entrerriano paisano, en un apretón de manos se va toda mi amistad…..

  7. Liliana Mendoza

    Entrevistado de lujo. Lo sigo y muchas personas mas , allí hemos descubierto, además del profesionalismo, es una persona atenta, cordial y ser humano sensible. Sabe que es querido y cuidado porque se lo ganó con humildad y trabajo. Gracias

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