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Carmen Barbieri

Carmen Barbieri

“De a poco voy armando una nueva vida, porque la que tenía se derrumbó de la noche a la mañana; pero no hay mal que por bien no venga, porque a dos años de mi separación puedo decir que tengo una vida muy plena. Estoy muy tranquila y muy feliz”. Tamaña respuesta surgió con saludo de cortesía, apenas iniciado el diálogo con Mujeres Divinas.

A los 58 años, Carmen Barbieri está volviendo a empezar, “como muchas otras veces en las que me tiraron y me levanté, porque voy a morir de pie”.

En una charla amena e íntima, repasa su vida actual, su trayectoria artística, habla de su niñez, desnuda miedos y comparte sueños.

¿Cómo estás viviendo esta etapa?

Estoy muy feliz con mi vida de soltera, llevando una vida muy sana, compartiendo momentos con amigos, dedicada a mí, a mi hijo, disfrutando que el amor haya vuelto a mi cama con Tango y León, mis dos perros.

Estamos de martes a domingos en calle Corrientes, llenamos la sala con capacidad para 500 personas; tuvimos que agregar funciones, estamos en el cuarto lugar y eso es maravilloso. Con Moria (Casán) estamos muy felices con esta sociedad que armamos para la próxima comedia musical Sorpresa, que vamos a hacer durante el verano en el Teatro Atlas; y al mismo tiempo estoy armando una revista para estrenar en Buenos Aires.

Estoy muy ocupada, con mucho trabajo y muchos amigos, que los tenía y recuperé, porque al estar en pareja tantos años una no dedica todo el tiempo suficiente a los amigos, porque se ocupa más de la familia. Mi hijo, Federico, ya está grande y hace su vida.

Tantos años sobre los escenarios te posibilitó recorrer casi todo el país.

Conozco la Argentina desde muy chiquita, porque salía de gira con mi papá. Me encanta hacerlas, porque la experiencia es fabulosa. La gente desborda los lugares, el amor y el cariño son enormes.

En Santa Fe y en Entre Ríos tengo amigos, como Pablo Millán, al que quiero mucho y es un gran artista. Tengo la suerte de verlo y compartir la cena cada vez que voy a Paraná o a Santa Fe a hacer mis espectáculos. Tengo recuerdos muy lindos trabajando y comiendo pescados a la orilla del río, haciendo sobremesas eternas con charlas muy reconfortantes; me da mucho placer visitar esa zona del país, con ciudades tan bellas.

¿Encontrás calidad artística en el interior del país?

Hay muchos artistas importantísimos en las ciudades argentinas, que deleitan. Cada vez que viajo a Salta me deslumbro con los cantantes y bailarines, es un placer conocerlos, porque son muy talentosos.

¿Es un público exigente el del interior?

Si! Son espectadores muy demandantes y conocedores, no hay que subestimarlos, por el contrario, debemos conquistarlos. En la época de mi papá, el espectáculo se probaba primero en el interior del país, y si funcionaba se iba a la calle Corrientes. Son conocedores de una obra de texto, una comedia musical o un espectáculo de revista.

Me da mucho placer recorrer el interior, me encuentro con personas cariñosas, expresivas y generosas. Viajo con una valija y vuelvo con dos, porque me regalan dulces, nueces, mates, productos regionales. Salir de gira es un canto al alma.

El aspecto negativo es el cansancio del viaje, y la lejanía de tu casa y tus afectos.

¿Qué tan determinante fue tu padre en tu historia artística? ¿Te pesó en algún momento, o lo naturalizaste?

Ser “el hijo de” es una mochila pesada de llevar y un título difícil de sacarse. Me costó llegar a ser Carmen, y cuando lo logré no podía quitarme el peso de la responsabilidad de no fallar, de poder seguir llevando en alto el apellido de toda una familia de artistas.

¿Creés que a tu hijo le pasa lo mismo?

Todo lo contrario. A Fede le costó menos, y eso pasa porque la televisión es mágica. Pasás unos meses por el programa de Tinelli, te hacés popular y en una semana estás firmando autógrafos. De todos modos, eso sirve para algunos, otros caen rápidamente cuando no tienen con qué sostenerlo.

Por otro lado, a personas como a mí, a Moria o a Florencia, lo que hace Tinelli es darnos una vigencia con continuidad que no se puede creer hasta dónde llega. Me mandan cartas desde Venezuela, Perú, Paraguay donde era conocida, pero no en esta dimensión.

¿Tinelli fue una visagra en tu vida?

Absolutamente. Cuando me llamó para participar de la primera edición de Bailando por un Sueño yo estaba sin trabajo y sin un peso. Estaba gorda y fuera de training para bailar, pero Santiago me insistió para que lo haga, y lo terminé ganando.

¿Te interesa la política?

No entiendo nada ni quiero hacerlo, soy apolítica. Voté a Cristina con mucha convicción, me encanta como habla, la veo fuerte y es mujer, por eso aposté a ella y sigo teniendo la esperanza de que nos saque adelante.

Cuna de artistas

Carmen Barbieri nació en barrio Norte, pero todos los fines de semana se instalaba en la casa de su abuela, en Parque Patricios, lo que motivó su amor por el Club Atlético Huracán. “Me quedaba de viernes a domingos con ella, y ahí aprendí a cocinar, y me encanta hacerlo”.

Destaca como una suerte no haber tenido que trabajar como actriz desde niña, y así tener una niñez “normal”. Practicó vóley y natación. Estudió guitarra con Oscar Alemán  (uno de los mejores guitarristas del país), danza clásica con Beatriz Ferrari, zapateo americano e inglés. “Estudiaba mucho y me preparaba para ser una gran artista”.

Recuerda a su infancia como muy tranquila, con una familia de artistas donde no se hablaba de otra cosa que no fuera música, teatro y televisión.

Hija del recordado actor y humorista Alfredo Barbieri y nieta de Guillermo Barbieri, guitarrista de Gardel que falleció en el avión que cayó en Medellín, en 1935; fue autor de 100 tangos, 44 de los cuales grabó el Zorzal Criollo. El anillo que Carmen heredó de su padre es el que tenía puesto su abuelo el día en el que murió, y por el cual pudieron reconocerlo entre los cuerpos calcinados.

“Todo mi mundo era musical, tuve una familia donde mi papá tocaba la batería, yo la guitarra, mis tías (todas de nombre Carmen) cantaban en reuniones numerosas que hacíamos en casa; se fueron muriendo de a poco, y las fiestas ya no fueron iguales para nosotros”.

Ficha personal

Nombre completo:  Carmen Luz Barbieri Caputo

Fecha de nacimiento: 21 de abril de 1955

Signo: Tauro

Horóscopo Chino: Cabra de Madera

Comida preferida: Los sándwiches de miga y la pizza.

Cábalas: Antes de salir a escena me persigno, beso el anillo de mi abuelo, que también usó mi papá. En mis obras siempre tengo en la ropa algún detalle de las grandes actrices.

Número de la suerte: 11

Hobby: Sacar fotos, filmar y cocinar.

Tu lugar en el mundo: New York.

En calle 45 y Broadway.

Un miedo: Todos. Soy una mujer llena de miedos, he pasado por un problema muy grave como es el pánico, pero lo he superado. Son miedos heredados de mi papá, que era muy hipocondríaco. Tengo la fuerza, el talento, la creatividad y los mismos miedos de mi papá.

Te arrepentís de algo: De nada. Todo lo que hice fue con convicción y aunque no haya sido exitoso no me arrepiento.

Un Sueño: Ver a mi hijo feliz y creciendo; tener un nieto y llevarlo a Disney; poder vivir en New York seis meses al año, no me iría nunca de este país, porque lo amo.

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