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Agustín Ehlrich: Aunque podamos perder la carrera, jamás se deja a un piloto abandonado

Agustín Ehlrich: Aunque podamos perder la carrera, jamás se deja a un piloto abandonado

Es una de las promesas del cuatriciclo y entrena duro para mantenerse y consolidarse en este deporte. En medio del esfuerzo físico y la exigencia que caracterizan a la disciplina destaca a la solidaridad como uno de los valores que se hace presente en cada competición.

Agustín Ehlrich nació en Viale y maneja desde los 5 años, cuando por primera vez se subió a un cuatriciclo. Cuenta que empezó a competir porque “tenía el cuatriciclo y estaba al tanto de una carrera que se iba a hacer a nivel provincial. Un amigo de Viale me aconsejó que estaría bueno que compitiera y me animé. En esa primera carrera logré el primer puesto y ese momento fue el puntapié inicial a este gran mundo”. Desde aquel momento comenzó a formarse, a elevar sus niveles e ir superando objetivos para transformarlos en nuevos y buscar alcanzar metas más ambiciosas.

Fue subcampeón en el campeonato entrerriano en Seguí y su carrera ya se proyecta en competiciones nacionales. “A nivel país debuté en San Juan en 2015. Éramos un equipo que recién empezaba, teníamos el cuatri y nada más que algunas herramientas. Mirábamos a los otros equipos profesionales y eran realmente impresionantes, pero lo bueno es que pude correr la carrera completa. Esa vez terminé en el cuarto puesto y eso me motivó a entrenar física y psicológicamente, porque la realidad es que este deporte demanda muchísimo”, asegura.

Actualmente, Agustín compite en el Campeonato Argentino Navegación/Liberación que se disputa a nivel nacional. “Hay que trabajar mucho, carrera tras carrera, para afinar aspectos de logística. Cada uno de los repuestos del cuatriciclo implican mucho presupuesto, por eso el apoyo económico es un factor fundamental en esta disciplina. Afortunadamente tengo la posibilidad de contar con muy buenos sponsors, que sin ellos sería imposible poder correr”, señala.

Asegura que el bienestar psicológico es fundamental. “Son carreras muy largas de muchos kilómetros por día en las que uno tiene que tener la cabeza lo más fría posible al momento en que surge un problema que seguramente puede resolverse y seguir camino”, dice. Agustín se capacitó de la mano de un piloto de Dakar que le dio consejos sobre cómo manejar en los distintos terrenos, qué usos darle al GPS y cómo comportarse en la navegación. No cuenta con un profesor o guía como en cualquier otro deporte, pero trabaja con un personal trainer que le envía distintas rutinas y con un nutricionista que equilibra su dieta.

Agustín estudia marketing y disfruta de sus momentos de ocio al aire libre con sus amigos. La familia es un pie de apoyo fundamental en ambas carreras. “Ellos están desde el primer día incondicionalmente, me acompañan a todas las carreras y no se pierden una”, señala satisfecho, y asegura que puede dedicarse a estudiar y correr al mismo tiempo porque “el cuatriciclo te abre la mente”.

Motivaciones

“Son muchas las cosas que a uno lo motivan a realizar este tipo de sacrificio que implica correr. Digo así porque este tipo de competencias no son como las que estamos acostumbrados a ver en la televisión, que son menos exigentes, sino que son tres días en los que se hacen 400 km por etapas, no hay caminos marcados, el terreno es agreste y se pelea mano a mano con el clima, la arena y el agua”, indica Agustín, agregando que lo que lo motiva a estar ahí es “la pasión, ese condimento de poder superarse para poder llegar a cada etapa con la mínima cantidad de problemas con la máquina y con el físico. A veces nos llaman kamikazes por los peligros a los que nos enfrentamos y creo que no nos terminamos de dar cuenta de la magnitud de dónde y cómo estamos corriendo. No solamente tenemos que manejar, sino que también navegar y fundamentalmente estar concentrados, porque si uno se pierde corre el riesgo de que lo agarre la noche y eso no es aconsejable. Sin embargo, es esa adrenalina y el no saber lo que a uno le apasiona”.

Aprendizajes

“Es una disciplina que se aprende carrera tras carrera. Se prueban y modifican cosas constantemente, que por ahí funcionan o no. Es para destacar la camaradería entre pilotos, el espíritu de ayudarnos entre todos. Aunque podamos perder la carrera, jamás se deja a un piloto abandonado”, afirma. Agustín cuenta que, con el tiempo, se toma conciencia de que el cuatriciciclo puede llegar a ser una bomba de tiempo si no se lo maneja con los cuidados pertinentes. “Llevamos 30 litros de combustible, que aparte de ser muy pesado se vuelve peligroso por el riesgo de incendio. Cuanto menos puedas llevar siempre es mejor para llevar menos peso”, indica, sumando que no sólo se aprende de logística y volviendo a remarcar que la solidaridad “es una de las cosas que uno siempre debe tener inculcada en la vida porque verdaderamente estas carreras te forman como persona”.

Mirando hacia el futuro…

“Mi objetivo es, para este año, terminar lo más arriba posible y lograr un buen puesto en la próxima fecha. Para el año que viene pienso correr el Desafío Ruta 40, que es como un Dakar pero dura solamente una semana. Se hace un esfuerzo enorme para poder estar en esto. Muchas veces estoy en la facultad y tengo que salir de noche hacia las carreras. Las distancias suelen ser enormes y llego a viajar hasta trece horas. El esfuerzo que hago con las dos actividades da frutos y afortunadamente me está yendo muy bien”, concluye.

 

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